"Intergaláctico ": así ve el pintor Barceló el nuevo recinto de Consejo de DDHH de ONU

GINEBRA (AFP) – El recinto renovado del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, inaugurado el martes por el Rey de España, luce “intergaláctico” con su nueva bóveda, según el artista mallorquín Miquel Barceló, que la decoró.

“Este espacio es un poco de ciencia ficción. Es como un Consejo Intergaláctico, con gentes e idiomas muy diferentes, con opiniones tan opuestas”, explicó el artista horas antes de que el rey Juan Carlos I de España y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inauguraran la nueva sala del Consejo de Derechos Humanos.

Ante los 700 invitados presentes en esa inauguración, el artista español se refirió en francés, catalán y castellano al “mar agitado” que inspiró su obra, una cúpula cubierta por 35.000 kg de pintura en forma de estalactitas de colores y agujeros negros.

“Quería que desde la puerta se viera casi todo blanco, o gris o verde (…) y que desde la presidencia al norte se viera una intesidad máxima de colores”, en tonos ocres, amarillos y rojos, había explicado Barceló en su entrevista previa a la inauguración.

“Por supuesto tiene que ver con las cuevas marinas de Mallorca”, reconoció, al recordar a su isla natal, en el archipiélago mediterráneo de las Baleares.

Ante la preocupación por la solidez de la obra, el artista se mostró tranquilizador.

La pintura no corre riesgo de desprenderse, “a pesar de que algunos en la ONU me dijeron que querrían que las estalactitas fuesen a caer muy específicamente sobre ciertas cabezas” de los diplomáticos que forman el Consejo de Derechos Humanos, bromeó.

“Ha sido técnicamente un gran desafío. Hemos trabajado con grandes conservadores para garantizar la solidez y la perennidad de los pigmentos”, explicó el pintor, que trabajó en el proyecto durante un año en su taller y posteriormente 13 meses en la cúpula de la ONU en Ginebra.

Para proyectar la pintura sobre la bóveda, el pintor, protegido con un overol y una máscara antigás, tuvo que inventar nuevas técnicas, utilizando una especie de cañón de pintura.

“Había previsto desde el principio trabajar así, pero si no hubiese funcionado no tenía un plan B. Realmente no sé qué habría hecho”, confisó.

“Tuve grandes dificultades al principio: me costó asumir el tamaño de este espacio enorme. Ya había utilizado esta técnica sobre lienzos, pero tuve que reinventarla para cambiar totalmente la escala”, añadió.

El resultado ha sido una obra “que cambia según el lugar desde donde se mire. Es en sí un símbolo del multilateralismo” que preside los debates del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, subrayó el artista.

La renovación total de la que a partir de ahora se llamará “Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones” ha costado algo más de 20 millones de euros (25 millones de dólares), financiados por la fundación ONUART con una participación del 60% por parte de grandes empresas españolas, como Repsol, Telefónica y el banco Santander.

El origen del 40% de los fondos públicos, procedentes parcialmente del presupuesto de ayuda al desarrollo, provocó una gran polémica en España. “Los políticos hacen su trabajo”, se limitó a decir Barceló, al negarse a precisar el monto de sus honorarios.

El Palacio de las Naciones en Ginebra, construido entre 1929 y 1938, fue la sede de la Sociedad de Naciones y tras la Segunda Guerra Mundial pasó a ser la sede europea de la ONU.

Barceló, Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2003 y uno de los principales exponentes del arte contemporáneo, decoró recientemente la Capilla del Santísimo de la catedral de Palma de Mallorca, una de las más destacadas del gótico en el Mediterráneo.

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