Una recién nacida que encontró el amor hasta después de su muerte

El amor que una recién nacida mereció en su corta vida —que ni su propia madre le supo dar— lo encontró en un grupo de investigadores de la Policía del condado de Prince George’s, Maryland, quienes este lunes sepultaron con honores a la infante que ellos nombraron María del Pilar.

Contrario a la soledad y abandono en que María el Pilar vivió sus aproximadamente siete horas de vida, fue conducida en un auto fúnebre seguido por una decena de automóviles en dirección al Cementerio de la Resurrección en la localidad de Clinton —a unos 25 kilómetros de donde la encontraron— y sepultada en medio de ramos de flores y balones con figuras infantiles como Dora la Exploradora.

A falta de familiares, detectives de la unidad de Homicidios de la policía condal estuvieron atentos en todo momento, incluso a que el carro fúnebre abriera su puerta trasera, para tomar el pequeño ataud blanco entre sus brazos.

La pequeña fue encontrada con vida el domingo 12 de octubre por unos hombres que hacían limpieza en un predio baldío detrás de un edificio en las cercanías del barrio latino de Langley Park, donde su madre la dejó abandonada envuelta en un toalla y adentro de una bolsa plástica.

La niña —que todavía tenía el cordón umbilical sin un corte adecuado— fue conducida a un centro hospitalario en las cercanías, donde a pesar de los esfuerzos médicos murió a pocas horas de ingresar.

“Es posible que la muerte de esta niña se debió a deshidratación y por falta de cuidado, ya que las primeras horas de un recién nacido son vitales y un descuido o abandono puede ser fatal como ocurrió en este lamentable caso”, dijo el médico Leonel Flores, quien trabaja para el Hospital de la Universidad de Maryland, que no es el centro donde María del Pilar fue atendida.

El nombre de la niña lo escogieron los detectives en honor a la Santa Patona de Zaragoza, España, cuyas celebraciones tienen lugar el mismo día que nació y murió María del Pilar, según dio a conocer el vocero de la policía Andrew Ellis.

“Ellos querían que la niña tuviera el respeto de por lo menos tener un nombre”, dijo Ellis.

La madre de la menor Wendy Y. Villatoro, de 25 años, y originaria de Honduras, se encuentra en la cárcel y enfrenta cargos de asesinato en segundo grado.

Debido a que después de un mes nadie reclamó los restos de la niña, los servicios fúnebres fueron cubiertos por la Funeraria Lee, por los dirigentes del Cementerio de la Resurrección y por la Floristería Clinton Floral Shop.

La muerte de María del Pilar como de muchos recién nacidos que mueren todos los años, pudo haberse evitado si la madre en lugar de abandonarla en un predio baldío la hubiera llevado a una iglesia, a la estación de policía más cercana, a una familia o cualquier otro sitio, sin recibir ninguna represalia ya que está permitido por las autoridades.

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