Urgen apoyo a sector automovilístico

Chicago.- Trabajadores de la industria estadunidense del automóvil, sacudida por una grave crisis, utilizan llamadas telefónicas, correos electrónicos y cartas a legisladores para que el Congreso apruebe un plan financiero de rescate del sector.

Alentados por su sindicato, The United Auto Workers (UAW), los empleados de GM, Ford y Chrysler, sus familiares y conocidos, iniciaron el envío de mensajes por todos los medios a los senadores y representantes de ambos partidos.

“La industria necesita ayuda inmediata en el Congreso, y si no la conseguimos, los empleos y beneficios de cientos de miles de nuestros miembros activos y retirados y millones de otros estadounidenses están en riesgo”, advirtió UAW a sus afiliados.

La instrucción sindical indica que esta semana, las dos cámaras legislativas votarán una propuesta para dar un préstamo de emergencia por 25 mil millones de dólares a las armadoras para ayudarlas a resistir la severa crisis económica y crediticia.

“Sin esta asistencia, hay un real peligro de que las tres compañías se queden sin dinero y sean forzadas a cesar la producción y todas la operaciones comerciales en el futuro cercano”, expuso.

La Unión proporcionó a los trabajadores un número telefónico gratuito para llamar a los representantes y senadores, así como un modelo para la carta que se enviará por correo postal o internet.

La recomendación del sindicato es que de preferencia, los trabajadores expresen en el mensaje sus propias preocupaciones sobre la seguridad de su empleo, los beneficios de su retiro y el impacto en su comunidad.

Los mensajes personales, advierte la unión laboral, son más eficaces para convencer a los legisladores. Sin embargo, distribuye un texto base para guiar la petición masiva.

“Salve los empleos de los trabajadores de la industria automotriz del colapso de las tres grandes armadoras, que sería devastador”, expresa el mensaje.

La UAW dice que además de los miles de trabajadores en riesgo, hay una cantidad superior a los tres millones de trabajadores que podrían perder sus empleos en distribuidoras autorizadas, surtidores de componentes y materiales y otros sectores dependientes.

Cerca de un millón de jubilados y sus dependientes podrían sufrir cortes en sus pensiones y la pérdida de la cobertura médica, alcanzando al programa de garantías de la pensión federal que protege a millones de otros trabajadores, dice.

Además, expone, el derrumbe de las tres compañías agravaría la recesión actual, creando otras dificultades para las familias trabajadoras y las comunidades en todo Estados Unidos.

El sindicato enfatiza que el Congreso puede prevenir estas consecuencias devastadoras, y destaca que el gobierno federal ya entregó asistencia a Wall Street y las instituciones financieras, por lo que es tiempo de que ayude a las armadoras.

La unión, presidida por Ron Gettelfinger, advierte también a los trabajadores sobre los comentarios que culpan al sindicato de la situación actual de la industria, al afirmar que reciben salarios y beneficios “excesivos”.

“Necesitamos refutar esos cargos falsos y aclarar que los miembros activos y jubilados de UAW han hecho ya sacrificios enormes en 2005 y 2007 en los contratos colectivos”, añadió.

El problema, precisa, no es ni de los trabajadores ni de la industria, sino que los consumidores han dejado de comprar autos. En octubre, indica, se vendieron 10.8 millones de vehículos menos, el nivel más bajo en 25 años.

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