En un momento u otro, los escritores cultivan el arte de la crítica. Participó la narradora española Nuria Amat en homenaje a Fuentes.

México, 20 Nov (Notimex).- La narradora española Nuria Amat
señaló hoy aquí su seguridad de que “los escritores cultivamos por
épocas el gusto, público o privado, por la crítica, con todos los
riesgos que tiene esa actividad”.

Ello, a sabiendas de que el crítico en su papel de árbitro, sin
excepción, tendrá seguidores y detractores, será amado u odiado,
añadió al participar en la mesa “El arte de criticar”, dentro del
Homenaje Nacional a Carlos Fuentes por su 80 aniversario.

Dijo que desde su perspectiva de narradora, a diferencia del
arte de escribir, el de criticar equivale a comparar, razonar,
analizar, desentrañar y observar, por ello, sostuvo, cualquier autor
lúcido y sensato está en condiciones y capacitado para emitir juicios
sobre un texto.

Frente al festejado y su esposa, Silvia Lemus, señaló que a lo
largo de la historia universal de la literatura siempre han existido
otros muchos factores para la crítica severa.

Lectora voraz y escritora convencida de que lo suyo es la
narración, Amat estableció su coincidencia con un autor que en una
ocasión dijo: “jamás leo los libros que debo criticar, para no sufrir
su influencia”

Aseguró que lo mejor de la literatura no es ella misma, sino “lo
que cada lector dice, hace o escribe de ella luego de una lectura, y
aún mejor lo que somos luego que hemos experimentado el placer de la
leída”.

Explicó que envidias, sexismo, sectarismo y otras formas
convencionales propias de la sociedad humana provocan que muchas
escritoras de enorme talento no sean reconocidas por los críticos
varones, mientas que literatas de poca monta sean súper alabadas,
precisamente, por su condición femenina.

Reconoció, sin embargo, que la crítica es beneficiosa para la
literatura y puso como ejemplo que no son pocas las obras literarias
basadas en la crítica de textos debidos a grandes escritores, que han
superado por mucho al libro motivo de la crítica. “Hay muchos buenos
críticos en el mundo”, dijo.

Luego se preguntó: “¨Es inherente a los novelistas mantener una
actitud crítica ante los acontecimientos cotidianos?”, para responder
que “­sí!”, hay autores que dedican buena parte de su tiempo a la
crítica, particularidad de la literatura actual, añadió.

En ese sentido, catalogó al argentino Jorge Luis Borges y a
Fuentes, “quienes han dado rienda suelta a la crítica, aunque hay
otros escritores latinoamericanos que, como (Juan Carlos) Onetti, se
mantienen al margen de ella.

Sigue

En un momento u otro. dos. ella

“Escribir es una pasión que no se debe fraccionar para excluir a
una parte esencial, que es la crítica”, abundo.

La escritora catalana reveló que descubrió la literatura
latinoamericana gracias al argentino Julio Cortázar, autor de
“Rayuela”, pero sobre todo al mexicano Carlos Fuentes.

“Ellos tendieron un puente entre América y Europa, para que me
descubriera como escritora . Ahora soy una narradora en medio de
excelentes críticos”.

Acompañada en la mesa presidida por el escritor y diplomático
José María Pérez Gay, de sus colegas Adolfo Castañón, Gerardo
Laveaga, Jorge F. Hernández y Ethan Bumas, aseveró que “escritores y
lectores de todo el mundo somos lo que hacen de nosotros los libros
de otros autores”.

Por ello, añadió, “es claro definir que a los críticos les gusta
el reto y la aventura, y en mi caso escribo probando con las
incertidumbres que de ello se derivan”.

Al respecto, por último descubrió a los presentes uno de sus
secretos: “cuando las musas descansan en su sueño reparador,
nosotros, los escritores despiertos, hablamos y escribimos de los
libros que nunca serán nuestros”.

No obstante problemas técnicos y cambio de sede de último
minuto, la mesa “El arte de criticar” se llevó a cabo en las
instalaciones del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

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