Reflexionó sobre casi todo el intelectual francés André Malraux

México, 22 Nov (Notimex).- En la apertura oficial del Homenaje
Nacional a Carlos Fuentes por sus 80 años, el escritor recordó una
anécdota que vivió como embajador de México ante Francia, al lado del
intelectual André Malraux, quien murió el 23 de noviembre de 1976.

Fue un año antes, el 20 de noviembre de 1975, en el marco de los
festejos de la Revolución Mexicana en la representación mexicana en
París, cuando junto con su esposa comió con el autor de “La condición
humana”.

Ese mismo día había muerto el dictador español Francisco Franco
y el escrito francés, combatiente de la guerra de España, “se mostró,
particularmente, pesimista. Franco, dijo, mantenía el orden, un orden
brutal en un país anarquista, como España.

“Al morir Franco, España regresará a la anarquía y el desorden.
La anarquía, concluyó Malraux, es la vocación de España. Por fortuna,
Malraux se equivocó”, concluyó Fuentes.

Malraux fue un participante activo en los acontecimientos
históricos de su época y se inspiró en ellos con frecuencia para la
temática de sus obras. Combatió por la libertad, contra el
colonialismo francés en Indochina, el fascismo en España o el nazismo
alemán.

Atacó la miseria del hombre y exaltó su grandeza, pero fue
además un esteta y un crítico de arte que hizo descubrir la riqueza
de las civilizaciones no europeas.

El intelectual francés fue autor de una cantidad de escritos que
son considerados entre las aportaciones más importantes del siglo XX,
de los que sobresale “La condición humana”.

Multifacético, André Malraux nació el 3 de noviembre de 1901 en
el seno de una familia parisina y estudió en la Escuela de Lenguas
Orientales de París, lo que le motivó en 1923 a viajar a Indochina
para realizar una investigación arqueológica.

Sin embargo, tomó parte activa del movimiento de independencia
de esa nación de Francia y permaneció en ese territorio oriental
hasta 1927.

Sus experiencias en dicho movimiento le ayudaron para escribir
tres novelas: “Los conquistadores” (1928), “La vía real” (1933) y “La
condición humana” (1933), obra que con la cual se hizo acreedor al
Premio Goncourt, máximo galardón literario francés al que se convoca
cada año.

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Reflexionó sobre. dos. año

Tras escribir en 1935 una novela inspirada en la Alemania de
Adolfo Hitler, “La época del desprecio”, se convierte en unas de las
figuras antifascistas más sobresalientes de Europa, por lo que
participó en la Guerra Civil Española (1936-1939) activamente.

Los múltiples viajes que hizo le dieron mucho material para
escribir, y sus experiencias como piloto de un escuadrón republicano
en la guerra española le llevaron a publicar en 1938 “La esperanza”.
Tras combatir como voluntario en la Segunda Guerra Mundial, fue
capturado por los alemanes, de los cuales pudo escapar.

Se desempeño también como coronel de la Resistencia Francesa
contra la ocupación nazi, y fue capturado de nuevo. En 1945 y 1946 se
incorporó al gobierno provisional de Charles de Gaulle y entre 1959 y
1969 desempeñó el cargo de ministro de Cultura.

Escribió numerosos tratados de estética, como “Psicología del
arte” (1947-1949), publicada en forma condensada bajo el título “Las
voces del silencio” en 1951.

También fueron producto de su activa reflexión los libros “La
metamorfosis de los dioses” (1960) y “El triángulo negro” (1970), los
que también tratan de cuestiones referidas al arte.

El intelectual y artista se involucró totalmente con los
acontecimientos de su época y, de acuerdo con los especialistas, sus
trabajos tienen dos niveles: acción fonética y un pensamiento
angustiado.

Bajo el título de “Antimemorias” (1967) publicó la primera parte
de su autobiografía, y su última obra publicada fue “La corteza de
roble: conversaciones con De Galle”(1972).

Vivió una temporada en casa de su editora, Victoria Ocampo,
hermana de la escritora argentina Silvina Ocampo, y más tarde se
retiró a las afueras de París, donde con

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