Divide a Italia fallo judicial para "desconectar" a mujer en coma

Por Mario Osorio Beristain.

Roma.- La decisión del Tribunal Supremo de Italia de autorizar la suspensión de la alimentación por sonda a la que es sometida una mujer en coma irreversible desde 1992 ha dividido al país europeo, donde la eutanasia no ha sido todavía legalizada.

El caso de Eluana Englaro, en coma desde que el 18 de enero de 1992 sufrió un accidente de tránsito, ha llegado al Parlamento y a las primeras planas de los diarios luego del pronunciamiento de la Corte Suprema, el pasado 13 de noviembre.

Ese día, el máximo tribunal desestimó un recurso presentado por la fiscalía de Milán contra una autorización judicial previa para “desconectar” a la mujer.

En los hechos, la Corte Suprema puso punto final a una larga batalla legal, iniciada en 1997 por Beppino Englaro, padre de Eluana, a fin de obtener la autorización para interrumpir la alimentación e hidratación forzadas a su hija.

“La decisión de la Corte Suprema demuestra que en Italia existe el estado de derecho”, declaró Englaro, quien ha consagrado los últimos años a defender el derecho a morir de Eluana.

Pero el veredicto judicial fue ampliamente criticado por la Iglesia Católica y por los partidos de derecha, que denunciaron el “asesinato” por hambre y sed al que habría sido condenada la mujer.

Más de 20 asociaciones pidieron la intervención, con carácter de urgente, de la Corte Europea de Derechos Humanos, pero ese órgano rechazó suspender la sentencia del Tribunal Supremo italiano.

Y mientras el Vaticano habló de eutanasia -ilegal en Italia-, el neurólogo que ha seguido el caso, Carlo Alberto Defanti, explicó que se trata más bien de respetar el derecho de Eluana, quien mientras estaba en pleno uso de sus facultades, expresó su rechazo a ser mantenida con vida artificialmente.

Según el neurólogo, el grave trauma en el cráneo que sufrió la paciente le afectó la corteza cerebral y le impide sentir dolor, oír, ver o responder a cualquier estímulo.

“Es como si estuviera bajo anestesia general; no siente, no oye, no ve y no tiene ningún tipo de conciencia”, aseguró Defanti, quien en dos ocasiones certificó el estado vegetativo irreversible de la paciente.

“Quien se opone a la interrupción de la alimentación establece de manera radical el principio de inviolabilidad de la vida; se trata entonces de la batalla por un principio y no tanto un interés por el estado de esta pobre señora”, dijo el neurólogo.

Su padre ha hablado de “ensañamiento terapeútico” de los médicos, que han impedido a la naturaleza seguir su curso, bajo el argumento de que, sin la alimentación por sonda gástrica, Eluana ya hubiera muerto hace varios años.

En medio de la polémica, Beppino Englaro anunció que no haría ya ninguna declaración y que llevaría a morir a su hija, internada en un hospital de la norteña ciudad de Lecco, a la región de Friuli, también en el norte del país.

Los tiempos y modalidades de la “desconexión” no son del dominio público, aunque según Defanti, una vez suspendida la alimentación semilíquida a través de una sonda en el estómago, pasarían algunas semanas antes de que la paciente falleciera.

Con la suspensión de la hidratación, la muerte se produciría en un plazo de entre 10 y 15 días, de acuerdo con el neurólogo, según el cual, para evitar la mínima posibilidad de que Eluana pudiera sufrir, se le suministrarían sedantes.

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