Larry Summers, destacada carrera no exenta de controversia

Lawrence “Larry” Summers, titular designado del Consejo Nacional Económico, tendrá entre sus responsabilidades coordinar la respuesta del gobierno ante una crisis financiera sin precedentes.

“Una de las grandes mentes económicas”, como fue calificado por el virtual presidente electo Barack Obama, Summers es quizá el miembro del nuevo gabinete mejor preparado para esta tarea tras su experiencia en el rescate financiero de México en 1995 y en la crisis financiera de Asia en 1997.

“Larry ayudó a guiarnos a través de grandes crisis financieras internacionales y fue el arquitecto central en las políticas que llevaron a una de las más prolongadas expansiones económicas en la historia del país”, recordó Obama al anunciar el nombramiento.

Como jefe del Consejo Nacional Económico, Summers ocupará una posición menos visible que su último cargo en el gobierno, y aunque pisará terrenos ya conocidos, el tamaño y las implicaciones de la asignatura principal pondrán a prueba como nunca su reconocida capacidad.

Junto al designado secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, Summers será uno de los responsable de orquestar las políticas con que el nuevo gobierno buscará responder a la peor crisis financiera del país en ocho décadas.

Para el ex economista jefe del Banco Mundial, la crisis no será sólo un reto profesional personal pero también colectivo.

Como parte de una administración cuya temprana y más apremiante asignatura será la crisis financiera, el papel de Summers ayudará a definir en mucho el curso de la respuesta que dé el gobierno a esta crítica coyuntura.

Summers, quien encabezó el Departamento del Tesoro durante los últimos tres años del gobierno del presidente William Clinton, presidió uno de los más largos periodos de prosperidad económica, consolidando su reputación de brillante economista.

Es egresado de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, donde obtuvo su doctorado en economía a los 28 de edad, y ese mismo año se convirtió en uno de los profesores residentes más jóvenes de esa casa de estudios, Summers tuvo una carrera meteórica tras su ingreso a la escena pública.

A los 39 años de edad, Summers dejó Harvard para ingresar al Banco Mundial como economista jefe, donde se desempeño tres años, tras lo cual pasó a ocupar varios cargos en el gobierno de Clinton.

En 1999 Clinton lo nombró sucesor de Robert Rubin como secretario del Tesoro.

Su paso por la dependencia no estuvo exento de críticas debido a su respaldo a la Ley de Modernización de Futuros aprobada en 2000, debido a que prohíbe la regulación de las operaciones sobre obligaciones crediticias.

En en el marco de la actual crisis financiara, algunos críticos han señalado que esta ley contribuyó en parte a la situación actual.

Al término de la gestión demócrata, regresó a Harvard, esta vez como su presidente.

Su gestión al frente de la universidad terminó empañada cuando en 2005, en un evento privado, sugirió que la razón por la que había menos mujeres en las áreas de ingeniería y ciencia radica en la capacidad innata de los varones en esos campos.

La revelación de sus comentarios generó una ola de críticas por parte de profesores de la universidad, que los consideraron sexistas.

El episodio, sumado a otra controversia que involucró a Cornell West, uno de los más reconocidos profesores afroamericanos del país, forzaron a Summers a dejar su cargo en 2006 y refugiarse en la Escuela de Gobierno de la misma casa de estudios.

Nacido en el seno de una familia judía y sobrino de dos Premios Nobel de Economía, Summers se ha destacado como un firme proponente del libre comercio así como de las políticas que promueven y favorecen la globalización.

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