Consideran a Eugene O”Neill como el padre del teatro en EU.

México, 26 Nov (Notimex).- Galardonado con el Premio Nobel de
Literatura en 1936 y cuatro veces con el Pulitzer, el dramaturgo y
narrador estadounidense Eugene O”Neill, quien falleció el 27 de
noviembre de 1953, es considerado el padre del teatro en su país.

Nació en Nueva York el 16 de octubre de 1888, siendo hijo del
actor de origen irlandés, James O”Neill. Durante su juventud acompañó
a su progenitor en sus giras teatrales.

Cursó estudios en internados católicos y en la Universidad de
Princeton por espacio de un año (1906-1907), para después emplearse
como vendedor en una tienda neoyorkina.

Entre 1909 y 1912 viajó a Honduras en busca de oro, fue gerente
de una compañía de teatro fundada por su padre, navegó por Sudamérica
y Sudáfrica en calidad de marinero y fue reportero del periódico “New
London”, en Connecticut.

A los 24 años de edad ingresó en un sanatorio para reponerse de
una tuberculosis leve que había contraído poco tiempo antes, y fue en
ese lugar donde escribió sus primeras obras de teatro.

Tras abandonar el sanatorio, en 1914, estudió las técnicas de
escritura teatral en la Universidad de Harvard con el famoso profesor
de teatro, George Pierce Baker.

Los siguientes 10 años los pasó en Nueva York y Provincetown, en
Massachussetts, al ser autor y gerente de la compañía Provincetown
Players.

Este grupo teatral llevó a escena algunas de sus obras en un
acto. La primera en ser montada fue “Rumbo al Este hacia Cardiff”
(1916), así como “El mono peludo” (1922).

Sin embargo, “Más allá del horizonte” (1920) fue la pieza con la
que comenzó a cosechar éxito, siendo galardonado en 1921 con el
Premio Pulitzer por esta tragedia dividida en tres actos que resultó
un éxito en Broadway.

En 1922 volvió a obtenerlo por “Anna Christie” y seis años más
tarde lo consiguió por tercera vez con “Extraño interludio”, obra
revolucionaria a decir de la crítica, tanto por su extensión como por
su estilo.

En “Extraño interludio” empleó técnicas narrativas desconocidas
en el teatro moderno, que reflejan los pensamientos de los
personajes.

Fue en 1936 cuando Eugene O”Neill obtuvo el Premio Nobel de
Literatura, con lo que se convirtió en el único dramaturgo
estadounidense merecedor de tal honor.

Muchas de sus obras se caracterizan por el uso de nuevas
técnicas teatrales, así como de recursos simbólicos que permiten al
autor transmitir sus ideas religiosas y filosóficas, y confieren
profundidad psicológica a sus personajes.

A partir de los 48 años de edad y hasta el día de su muerte, el
autor se vio afectado por un trastorno nervioso similar a la
enfermedad de Parkinson. Durante esta época se propuso escribir un
largo ciclo de obras sobre la historia de una familia estadounidense.

No obstante, sólo llegó a completar dos de ellas: “Un toque de
poeta”, que posteriormente fue producida para el cine en 1958, y “Más
mansiones majestuosas”, pues la muerte lo sorprendió el 27 de
noviembre de 1953.

El último de los premios Pulitzer, al que se hizo acreedor, le
fue entregado a sus familiares a los cuatro años de su muerte.

Otras obras destacadas del dramaturgo son “Luna de los caribes”
(1918), “Todos los hijos de Dios tienen alas” (1924), “Deseo bajo los
olmos” (1924), “El gran dios Brown” (1926), “Lázaro reía” (1926),
“Marco Millions” (1928), “Dinamo” (1929), “A Electra le sienta bien
el luto” (1931) y “Días sin fin” (1934), entre otras.

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