Vive la música del Sotavento un “boom” cultural: Rafael Figueroa

* La décima jarocha, el movimiento literario más fuerte del país.

México, 27 Nov (Notimex).- “El movimiento jaranero del Sotavento
vive un verdadero boom cultural y comercial en el país y en varias
naciones del extranjero”, afirmó Rafael Figueroa Hernández, editor de
los cuadernos Viva la Cuenca.

El también poeta decimero afirmó que este éxito se da en la
doble vertiente artística de los jaraneros de Veracruz: el son
jarocho y el cultivo de la décima, la estrofa poética más popular de
México después de la cuarteta.

A casi dos décadas de la empresa de rescate del son jarocho y la
décima, iniciada por Guillermo Cházaro Lagos en Tlacotalpan a finales
de los años 80, ambas tradiciones se mantienen vivas, activas y en
proceso de crecimiento.

El son jarocho se escucha, baila e interpreta en buena parte de
las grandes ciudades de Estados Unidos (Los µngeles, Chicago,
Houston, Austin) y en algunas de Francia, Argentina y Japón, donde
hay grupos integrados por músicos de esas naciones.

Figueroa equiparó este fenómeno al movimiento de expansión
global del jazz iniciado en los años 40 del siglo pasado, y al de la
música de mexicana de mariachi en décadas más recientes, pero
advirtió una diferencia de riesgo en la travesía.

Pese a su éxito universal, el mariachi se ha anquilosado en la
interpretación de los mismos sones, arreglos, versos y variables de
estilo de hace varias décadas, sin dar paso a una reinvención
integral de las viejas soluciones musicales.

Con base en el fenómeno del mariachi, explicó Figueroa, en el
Sotavento veracruzano se está tratando de evitar que “los ejecutantes
no toquen los mismos sones todo el tiempo, que creen nuevos o que
cambien los viejos.

“En la tradición jarocha -insistió el poeta-, los sones son
obras abiertas que permiten variantes musicales y la improvisación de
versos diferentes. En un fandango hay sones que pueden durar 10
minutos, media hora o varias horas”.

Respecto a la décima, Rafael Figueroa recordó que su papel de
editor de composiciones comenzó en 1999 cuando el programa
radiofónico de Guillermo Cházaro Lagos, Viva la Cuenca, decidió
difundir las estrofas enviadas a la estación.

Entonces se le encargó la primera edición de las siete primeras
décimas recibidas por Cházaro Lagos, cuya presentación se hizo el 2
de febrero de ese mismo año en el marco de las Fiestas de Candelaria
de Tlacotalpan, Veracruz.
Sigue.

Vive/dos/Veracruz.

De entonces a la fecha, se han publicado nueve cuadernos de
“Viva la Cuenca”, con la participación de alrededor de 350 decimeros
y la difusión de más de mil décimas, ya que cada colección incluye
tres poemas por autor en promedio.

Esta estadística aproximada permite a Figueroa Hernández afirmar
que el cultivo de la décima en la Cuenca del Papaloapan configura uno
de los “movimientos literarios más fuertes de México, si no es que el
más fuerte, aunque exista la posibilidad de alguien me desdiga.

“Si nos quitamos de la cabeza la dicotomía culto-popular, que
para mí no existe, yo no conozco un movimiento literario tan fuerte
como el de la décima jarocha, porque ahí podemos ver cientos y
cientos de personas cultivando este género literario en un ámbito
geográfico limitado”.

Entrevistado en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP)
durante la presentación del cuaderno 2008 de “Viva la Cuenca”, dijo
no atreverse a dar una cifra siquiera aproximada del número de
decimistas del Sotavento pero insistió en que son cientos.

“Uno los ve reunidos en todo tipo de lugares del Sotavento
escribiendo, improvisando, leyendo o buscando dónde publicar sus
décimas, fenómeno imposible de ver en otra parte del país, al igual
que ver un teatro lleno con personas reunidas para escuchar poesía”,
agregó Figueroa.

El poeta mencionó que esta tradición es compartida por algunas
personas de ciertas poblaciones de las regiones de Tierra Caliente de
Michoacán, de la Sierra Gorda de Querétaro y Guanajuato, de San L

You must be logged in to post a comment Login