Concluye ciclista salvadoreño recorrido por reforma migratoria

Dallas.- Tras recorrer en bicicleta unos 26 mil 500 kilómetros, en una ruta que en seis meses lo llevó por cuatro países y 35 entidades de Estados Unidos, el salvadoreño José Mario Castellón Leiva concluyó aquí su jornada en favor de una reforma migratoria.

“Valió la pena; el mensaje llegó a los medios de comunicación, a los funcionarios públicos a la gente común”, dijo Castellón en previa entrevista a su retorno a El Salvador, donde este fin de semana se le dará un reconocimiento público por su esfuerzo a favor de los migrantes.

El ciclista llevó su mensaje “Por una Reforma Migratoria Justa”, inscrito en su camiseta, a través de cientos de comunidades estadunidenses, en una jornada personal que confiesa fue motivada por el dolor de ver como las leyes migratorias de este país separan familias, y dejan a niños sin padres.

Castellón de 40 años de edad, salió de San Miguel, El Salvador, en su bicicleta el pasado 31 de mayo, para cruzar por Guatemala y México antes de llegar a Estados Unidos.

Su recorrido por este país lo inició en la frontera de Texas y siguió una ruta hacia el este por Louisiana, Mississippi, Alabama, Georgia, Florida, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Virginia, Washington, DC, Maryland, Pensilvania, Nueva Jersey y Nueva York.

En Nueva York, el salvadoreño viró hacia el oeste con rumbo a los estados de Washington, Oregón, Nevada y California.

En Los Angeles California, giró de nuevo al este para poner fin a su viaje el pasado sábado en Dallas, donde residen dos de sus hermanas.

En total recorrió 35 entidades de este país, tres más de las que se había propuesto en su plan original.

Castellón, dijo que a lo largo de su recorrido palpó la solidaridad de la gente que le ofreció cobijo y alimento, pero también sufrió la apatía y el abandono de otros.

La experiencia, señaló, le dejó un sentimiento de “desilusión” y de falta de unidad de parte de los inmigrantes latinoamericanos, uno de los grupos que más deberían estar interesados por una reforma migratoria, pero de los que menos se involucraron y le ayudaron en su esfuerzo.

“Recibí ayuda de estadunidenses, de nativos americanos, pero muy poco de nuestra gente”, dijo. “No somos unidos”, lamentó.

“Fui criticado por algunos de nuestra propia gente, que decían que yo no tenía porque andar haciendo esto, que debía estar con mi familia. Que una persona como yo, que ya había arreglado sus papeles (migratorios) no tenía porque andarse ocupando de los demás”.

Castellón confesó que la falta de solidaridad y de recursos provocó que en algunas partes de su trayecto padeciera de hambre y se viera forzado a comer sólo rebanadas de pan blanco con mayonesa y a dormir dentro de una tienda de campaña bajo la lluvia y el frío.

En uno de los momentos más críticos del viaje, en una carretera de Nevada, sin haber comido en las últimas 24 horas, se topó con un estadunidense que no sólo lo alimentó sino que lo acompañó siguiéndolo en su automóvil en una parte de su recorrido por esa entidad.

Castellón, dijo que hubo ocasiones en que dudó de continuar por el cansancio y la soledad del esfuerzo, como cuando al salir de Chicago se topo con lluvias continúas a lo largo de días provocados por los remanentes del huracán Ike.

“Pero al final del día, estaba claro que debía continuar y seguía dándole”, indicó.

Su meta diaria era recorrer entre 130 y 160 kilómetros para poder cumplir con la programación de la ruta que se había trazado.

Al final de cada jornada, acampaba a un lado del camino desplegando una pequeña tienda de campaña, o de tener suerte y encontrarse en alguna comida, dormía en un hotel o en alguna vivienda donde le albergaban.

El salvadoreño invirtió unos seis mil 500 dólares de sus ahorros para realizar el viaje.

Dijo que a lo largo del recorrido recibió mucho menos que eso en donaciones, aun cuando en múltiples entrevistas de radio, se difundía el número de su cuenta bancaria para que las personas colaboraran en su esfuerzo.

Parte de la ayud

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