Desglosa José López 65 años de vida dedicados a los trenes.

Puebla, 28 Nov (Notimex).- Por considerar que la industria
ferroviaria representa un polo de desarrollo para el turismo y el
pueblo, José López rememora, en entrevista, los 65 años de su vida
que dedicó a los trenes.

Su nombre completo es José María López Escamilla, pero sus
amigos, ex compañeros de trabajo y conocidos lo llaman cariñosamente
“Don Chema”. Trabajó 65 años entre vías y vagones. Escaló todos los
puestos y sólo le faltó ser director de Ferrocarriles.

Sentado en una banca de la que fue antiguamente la estación del
tren en Puebla, hoy sede del histórico Museo Nacional de los
Ferrocarriles Mexicanos, “Don Chema” desglosó sus recuerdos. Viste
traje gris oscuro, su respectiva corbata y se acomoda su cachucha
para protegerse del frío.

Entró a Ferrocarriles el 17 de septiembre de 1935, cuando tenía
16 años de edad y ganaba un peso con 63 centavos diarios. Años más
tarde, ya como maquinista, le incrementaron su salario a 2.40 pesos,
por lo que gozaba de un sueldo semanario de 16.80.

“Fui peón, similar de locomotora, garrotero, maquinista,
superintendente, inspector general de maquinistas y gerente regional.
Sólo me faltó ser director de Ferrocarriles”, comentó con orgullo el
decano de los ferrocarrileros.

“Don Chema” se asume como “un judío errante”, toda vez que
recorrió casi toda la República a bordo de los ferrocarriles. “Nací
en Guanajuato, pero desde chico viví en Monterrey y por necesidades
del trabajo tuve que residir en Querétaro, Guadalajara, Tampico y
Puebla, entre otros estados”.

Proveniente de una familia de ferrocarrileros, el carismático
octogenario contó que su abuelo y su padre también trabajaron en
ferrocarriles.

“Cuando era pequeño, mi padre nos llevó a vivir a Tampico; ahí a
los cuatro años de edad comencé a formar mi propio ferrocarril con
cajones de madera y sillas en el patio de la casa y a una perrita de
la familia la habilité de maquinista”, recordó.

También contó que tuvo que tomar un curso de capacitación en
Estados Unidos, en 1949, para poder conquistar mejores posiciones
dentro del trabajo. “En 1973 me jubilé, pero los jefes me pidieron
que me quedara otros años más y acepté”.

López Escamilla se muestra nostálgico al evocar tiempos idos y
lamenta con tristeza que ya no exista la industria ferrocarrilera.
“En otras partes del mundo los ferrocarriles siguen funcionando y son
polos de desarrollo para el turismo”.

Sigue
Desglosa. dos. turismo”.

Presentes en la entrevista están su hijo Rubén Pablo López
Reyes, quien aseveró que “los ferrocarriles son como el colesterol,
se pega en la sangre y afecta el corazón”, y Narciso Nava Martínez,
maquinista que trabajó hombro a hombro con “Don Chema”, fue el que
manejó el tren que paseó al príncipe Carlos de Inglaterra cuando
visitó Veracruz en los años 80.

“Don Chema” actualmente es el presidente de la Fundación Amigos
del Museo de los Ferrocarriles Mexicanos y complementó que a su
esposa y a sus seis hijos les tocó correr la misma suerte que a él:
“vivir una temporada aquí y otra allá”.

El sol despuntó en el nublado cielo y “Don Chema” accede a
tomarse unas fotos junto a la locomotora en la que a bordo, hace ya
muchos ayeres, el general Francisco Villa firmaba documentos durante
la Revolución Mexicana y ahí quedó para la historia.

El decano ferrocarrilero se despide no sin antes expresar su
deseo de que en algún momento los ferrocarriles vuelvan a recorrer
las vías nacionales, “porque fueron un transporte trascendental que
contribuyó al desarrollo de los pueblos”.

El Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos fue creado en
1988 y desde entonces se dedica al rescate, conservación, estudio y
difusión del patrimonio ferroviario mexicano. En la actualidad,
pertenece al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

© 2006-2008 Notimex, Agencia de Noticias del Estado Mexicano

You must be logged in to post a comment Login