.Vive la obra del muralista mexicano José Chávez Morado.

México, 30 Nov (Notimex).- Reconocido como uno de los máximos
representantes del muralismo contemporáneo, José Chávez Morado
continúa vigente dado que su prolífica obra de arte figurativo puede
ser admirada en diversos museos e instituciones culturales de México
y el extranjero.

Chávez Morado nació el 4 de enero de 1909, en la población de
Silao, en el estado mexicano de Guanajuato, donde vivió una infancia
alejada de la revuelta revolucionaria.

Su primer empleo fue en la Compañía de Luz, el cual perdió por
dibujar una caricatura en la que aparecía su jefe, posteriormente
trabajó una estación de ferrocarril.

A los 16 años, Chávez Morado emprendió la aventura y viajó a
Estados Unidos, llevando consigo tan sólo la ropa que traía puesta,
ahí se convirtió en jornalero en granjas de cítricos de California y
luego en pescador de salmón en Alaska.

Según sus biógrafos, durante su estancia en aquel país tomó sus
primeras clases de pintura y vio trabajar a José Clemente Orozco,
quien por aquella época pintaba un mural en el Pomona College de
Claremont, en California.

Antes de regresar a México, Chávez Morado había encontrado su
vocación artística, así como la solidaridad con los trabajadores,
mientras tanto en México se daba por terminada la lucha armada y se
echaban a andar los primeros gobiernos posrevolucionarios.

A partir de 1935, el pintor participó en algunas exposiciones
colectivas, sin embargo fue hasta los años 40 cuando obtuvo varias
comisiones artísticas que consolidaron su trayectoria como muralista.

En 1944 el pintor inició formalmente sus exposiciones en la
Galería de Arte Mexicano y cinco años más tarde creó el Taller de
Integración Plástica en una de las salas de la Ciudadela.

Asimismo, realizó un mural en Ciudad Universitaria (1952), en el
que trabajó por primera vez con mosaico en vidrio, técnica que
utilizó en otros murales posteriores. De aquella época también
destaca el mural para la Secretaría de Comunicaciones (1954), el cual
realizó con mosaicos y piedras de colores.

El pintor residió durante algún tiempo en San Miguel de Allende
y después de 12 años de trabajo (1955-1967) concluyó las pinturas
murales de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, ciudad que
sería una de sus principales fuentes de inspiración.

Chávez Morado intervino en la conservación de la ciudad, creó el
Museo Regional de la Alhóndiga de Granaditas y en 1975 donó a la
ciudad de Guanajuato su colección de arte prehispánico, colonial y
popular.

Su legado artístico, que abarca más de dos mil obras, se
encuentra distribuido en diversos museos e instituciones culturales
de México y el extranjero como el Museo del Pueblo, Museo Olga Costa,
Casa La Pastita, Museo de los hermanos Tomás, el Museo Nacional de
Antropología y el Centro Médico Nacional Siglo XXI, entre otros.

Entre las técnicas que Chávez Morado utilizó en sus obras
destacan el fresco, temple de emulsión de huevo, vinílica, mosaico
veneciano, mosaico mexicano, talla en cantera, bronce fundido o
calado, temple y acrílico, tezontle, mármol y relieve de basalto,
entre otros.

Su pintura se caracteriza por mostrar amplios conocimientos
técnicos, reflexión, fantasía, buen dibujo, pintura y poesía, además
de que a través de ella, rescata las costumbres populares, fiestas y
tradiciones mexicanas.

Abarcó diversos campos de expresión plástica como el grabado, la
pintura de caballete, el mural, el mosaico, la escultura y la
planeación de conjuntos arquitectónicos.

El artista fue galardonado con el Premio Nacional de Artes en
1974 y nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional
Autónoma de México en 1985, así como Académico de Número de la
Academia de las Artes, en la Sección Pintura.

José Chávez Morado murió el 1 de diciembre de 2002. Sus cenizas
reposan en el jardín de su casa, junto a los de su esposa, Olga
Costa, quien murió en 1993.

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