Recomienda OPS retomar dieta mesoamericana para combatir desnutrición

Por Miriam Mercado

Tegucigalpa.- En la desnutrición que padece la población centroamericana influye la modificación de los hábitos alimenticios, como la sustitución de la tortilla de maíz por el pan, advirtió la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La directora para América Latina de la OPS, Mirta Rosés Periago, dijo en entrevista con Notimex que hay relación en la desnutrición crónica que padece la población de México y Centroamérica con cambiar el consumo de la tortilla de maíz por el pan.

La funcionaria de la OPS participa en un encuentro de ministros de Salud de Centroamérica y México, y otros altos funcionarios, que desde el miércoles se lleva a cabo en la capital hondureña, para definir políticas conjuntas que combatan la desnutrición.

Los alimentos mesoamericanos, como la tortilla de maíz, deben ser retomados, porque en relación con el pan, es más nutritiva, tiene hierro, vitaminas, de los que carecen los productos de la era globalizadora, afirmó.

“En Centroamérica la desnutrición crónica registra los indicadores más críticos en Guatemala, casi un 20 por ciento la padecen menores de cinco años de edad, luego le siguen Nicaragua, Honduras y El Salvador”, señaló Rosés Periago.

Incluso en países como Belice, Costa Rica y Panamá, donde la situación es un poco mejor, las poblaciones indígenas padecen seria desnutrición, mencionó.

Reiteró que en este evento mesoamericano, los participantes tratan de delinear la manera de cómo apoyar aún más la producción agrícola autóctona.

“Una de las vulnerabilidades en Centroamérica, es que han sustituido las dietas tradicionales como los frijoles y la tortilla de maíz, ricas en vitaminas y minerales, por artículos importados” y por ejemplo señaló que “el maíz cayó frente al trigo”.

Este cambio en la alimentación ha profundizado la inseguridad alimentaria, pese a los programas de fortificación de los alimentos que aplican los gobiernos de cada país de la región.

Por otro lado, expresó que “hay problemas de obesidad en la pobreza, porque se come lo que no se debe, lo que no nutre, las personas tienen más volumen pero consumen sólo harinas, grasas, azúcares, gaseosas, que brindan aporte calórico, pero no nutritivo”. Indicó que esta problemática no es sólo de Centroamérica, sino también de México, donde se reporta que el maíz se está utilizando en la producción de biocombustibles ante

el alza imparable registrada por el petróleo en los mercados internacionales. “Aunque bajaron los precios de los combustibles, nosotros estamos promoviendo en toda América, porque incluso la región andina tiene también la cultura del maíz, la incorporación en la dieta diaria de los granos tradicionales”, manifestó Rosés Periago.

El secretario ejecutivo del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP), José Adán Montes, explicó a Notimex que en la “nixtamalización” del maíz está el secreto de ser un alimento superior a los que se “prefabrican” en los anuncios comerciales.

La nixtamalización es una costumbre mesoamericana, practicada desde la época prehispánica, que comprende desgranar el maíz, luego cocerlo con agua y cal, este último procedimiento proporciona calcio, un mineral importante para la salud.

Luego de ser cocido el grano es molido en una piedra o es llevado a un molino manual en las comunidades rurales y en molinos eléctricos en las ciudades.

En la actualidad la OPS, el INCAP y otras instituciones trabajan en varios países mesoamericanos para incorporar la soya a la dieta, incluso en la masa para hacer la tortilla de maíz y así darle mayor valor nutricional sin alterar su sabor y textura tradicional.

Montes apuntó que la región centroamericana, con 35 millones de habitantes, tiene el 45 por ciento de su población sumida en la pobreza (15 millones), de los cuales alrededor de un 30 por ciento (unos tres millones) con problemas de nutrición.

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