Y sigue la mata dando

Antes de que fueran gobierno y aunque no coincidiera mucho con sus ideas y ambigüedades políticas, yo pensaba que los panistas eran en general buenas personas.

Ahora me doy cuenta de que no es tan así; y que resulta feo criticar desde la oposición inconsecuencias y corruptelas, para llegar al poder y cometerlas.

Son muchos los panistas que entienden el autoproclamado bien común, como beneficio propio; y de acuerdo a sus últimos y no tan últimos numeritos, pareciera que para ellos el resto de los mexicanos somos una bola de tarados de los que se puede abusar fácilmente; y a los que puede engañarse impunemente.

Son tantas las ilegalidades y los “osos” cometidos, que tardé semanas en hacer este artículo; porque cuando ya lo tenía listo, aparecía otro caso de más cinismo o mayor tontería que me obligaba a rehacerlo.

Así que para no perder más tiempo, aquí tienen solamente algunas de las vergüenzas más bochornosas o ridículas.

La venta de ropa usada comprada con dinero del erario, que organizó Marta Sahagún con decenas de modelitos de talla mínima y precio enorme.

El robo de celulares al equipo de seguridad del presidente Bush; cometido en visita oficial de Felipe Calderón a Estados Unidos, por uno de sus ayudantes.

La trampa de la diputada Pilar Ortega; a la que cacharon en Harvard presentando como suya, una tesis elaborada por la Secretaría de Energía.

La metichez en política internacional del exjefe del PAN Manuel Espino, al intervenir en la vida interna del Partido Demócrata Cristiano de Chile.

El turisteo que hace con dinero de sus gobernados, el mandamás de Querétaro Francisco Garrido Patrón; que con pretexto de atraer inversiones, ha ido casi 20 veces a Europa, Asia y Estados Unidos.

La entrega de recursos de todos para fines partidistas, que recién hizo la Secretaría de la Reforma Agraria.

El impulso del ayuntamiento de Guanajuato a las “buenas costumbres” con reglamentos “antibesos” y cárcel a besucones.

La alianza con narcos de por lo menos cinco altos mandos y tres agentes federales, de las dos administraciones panistas que hemos tenido que sufrir.

El despilfarro y las ilegalidades de ProArbol por plantar 15 millones de especies prohibidas o inadecuadas al ambiente que pretendían mejorar y que en su mayoría se secaron.

El cochinero y medio en el Infonavit, para favorecer compañías extranjeras que tienen ligas con el PAN y los Bribiesca.

El querer comprar la vida eterna con dinero ajeno como el gobernador de Jalisco Emilio González Márquez, que dio 30 millones a la Arquidiócesis de Guadalajara para construir un templo cristero; 15 más al Banco Diocesano de Alimentos y 83 bolsas “piratas”, a otras tantas mujeres de su administración.

Echar mucha crema a sus tacos como Calderón; quien en medio de la desigualdad creciente y el desastre financiero del país, presume en Davos la economía mexicana apenas horas antes de que el peso caiga al sótano.

Y ufanarse de “su” lucha contra el narcotráfico; para luego tener que aceptar que “queda mucho por hacer antes de que la sociedad pueda palpar resultados”.

El sabe que nada se podrá palpar pronto, porque el narco controla cuatro mil kilómetros de vías férreas de diez entidades; y sólo el 11 por ciento de los detenidos permanece en prisión.

Fanático de los autoelogios es también el secretario de Hacienda Agustín Carstens; que vive ocultando realidades, fantaseando cifras y gozando cuando el presidente regaña en público a Guillermo Ortiz, por “decir cosas negativas”.

Otro que finge salud mental es Fox, que no pudo engañar ni al Vaticano, que le negó un sacramento por “serios problemas sicológicos”; mismos que nuevamente afloraron esta semana al invitar a alcaldes de su partido a “dejar encargadas sus oficinas, como yo

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