Votar o no votar, dilema musulmán en Israel

Por José Parra.

Jerusalén.- Los más de 1.2 millones de árabes que viven en Israel y poseen la ciudadanía de este país enfrentan el dilema de votar o no en las elecciones del próximo martes, pues se sienten marginados por ser musulmanes dentro de un Estado judío.

“No nos interesan las elecciones porque gane quien gane nos seguirá costando encontrar trabajo y nuestros hermanos palestinos seguirán bajo la ocupación”, confiesa a Notimex el señor Ibrahim, en la calle principal de Um El Fajem, la principal ciudad árabe de Israel.

Ante opiniones como ésta, los líderes árabes israelíes luchan por despertar a su electorado, el cual según los sondeos protagonizará un récord de abstencionismo superior al 56 por ciento.

La comunidad musulmana con nacionalidad israelí -el 19 por ciento de la población- vive entre el sentimiento de marginación por parte de Israel y la indignación por su reciente ofensiva militar que mató a más de mil 300 palestinos en la Franja de Gaza.

De ahí su indiferencia ante los comicios legislativos de los que saldrá el nuevo primer ministro, en sustitución de Ehud Olmert.

Los árabes que llegaran a acudir a las urnas lo harían por un solo motivo: que el líder ultranacionalista judío Avigdor Lieberman -del partido Israel Beitenu y caracterizado por su duro discurso contra los musulmanes- se perfila como el tercero más votado.

“Lo único que a mi me empuja a votar es Lieberman”, reconoce el señor Samir, preocupado por el eslogan electoral “Sin lealtad, no hay ciudadanía”.

Ese es un mensaje rotundo que ha calado hondo en la sociedad israelí y que exige a los árabes del país “reconocer el carácter judío del Estado de Israel y no apoyar a los grupos extremistas Hamás (que opera en Gaza) y Hezbolá (que opera desde Líbano)”.

En declaraciones a Notimex, Ahmed Tibi, el líder del partido árabe israelí Raam-Tal, considera que “el mensaje racista contra los árabes es un peligro para la democracia. Por eso, todos los árabes israelíes deben votar como respuesta a su discurso”.

Tibi, de 50 años, ginecólogo y ex asesor del presidente palestino Yaser Arafat, es la cara más conocida del sector árabe. En la actual legislatura ha ejercido como vicepresidente del Parlamento (Knesset) y dispone de cuatro escaños.

Precisamente a iniciativa de Lieberman, la Comisión Central Electoral Parlamentaria votó en contra de la participación de Tibi y otro partido árabe en los comicios del martes.

Lieberman y otros nacionalistas judíos acusan a los diputados árabes israelíes de apoyar a los “grupos terroristas” cuando atacan a Israel. “Los diputados árabes se rebelan contra el Estado que les da un sueldo mensual. Debemos poner fin a esta farsa”, afirma.

Tibi contraataca diciendo que “acusarnos de apoyar el terrorismo es ridículo. Yo siempre he condenado el ataque contra civiles sean israelíes o palestinos. (Sin embargo) El pueblo palestino tiene derecho a luchar contra la ocupación”.

El diputado árabe niega estar en una posición delicada en el permanente conflicto entre su país (Israel) y su pueblo (palestino): “Yo no estoy en medio. Mi identidad es palestina y mi ciudadanía es israelí. Es muy sencillo. Por eso, exigimos ser reconocidos como minoría nacional y que el Estado no sea judío sino plurinacional”.

En Nazaret, bíblica ciudad con mayoría de habitantes árabes, la apatía electoral se mezcla con el dolor de muchos propietarios de restaurantes.

“Somos víctimas de la guerra en Gaza. Muchos ciudadanos judíos que antes solían venir a mi restaurante no se atreven ahora. Algunos por miedo a ser atacados pero muchos para boicotearnos enfadados por las manifestaciones contra Israel y favor de Gaza”, responde Dojul Safad, dueño del prestigioso restaurante Diana.

Ahmed, comerciante de 28 años, no votará: “Es mi forma de protesta contra Israel”.

Con un desempleo superior al de la media del país, una resignación instalada en cada hogar y solidaridad con los palestinos de Cisjordania y Gaza, los árabes israelíes tienen el martes un nuevo exame

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