El Salvador: Desarrollo secuestrado

Por Ana Elizabeth Araniva*

En la búsqueda de las mejores prácticas para lograr el desarrollo de una comunidad y en consecuencia la de un país, lo más importante es “el empoderamiento”.

El Banco Mundial lo define como: El proceso de aumentar la capacidad de un individuo o un grupo de escoger y actuar sobre sus propias decisiones y transformar dichas decisiones en acciones y resultados deseados para el desarrollo y libertad propia de las personas.

En consecuencia cuando una comunidad logra avanzar en la búsqueda de su propio desarrollo y ejercer ese poder para alcanzar una mejor calidad de vida; podremos decir muchos de los que nos dedicamos a trabajar en proyectos de desarrollo… Hemos tenido éxito en el trabajo.

Pero para lograr llegar a ese nivel donde una comunidad pueda tomar sus propias decisiones tiene que tener resueltas sus necesidades básicas —educación, salud, agua, habitación, trabajo.

Por eso en El Salvador estamos lejos de obtener un verdadero empoderamiento en las comunidades… y eso lo entienden claramente algunos políticos.

Lo más fácil para lograr ganarse a una comunidad es llegarle con “regalitos” cuando aun están en un nivel básico de pobreza, entre 1- 2 dólares al día.

Que podemos esperar con índices educativos tan bajos que ni en el mismo San Salvador logramos ver mejorar la PAES, entonces que podemos esperar de las zonas urbanas marginales y las más rurales.

Que no nos extrañe que aun en los pueblos cercanos a San Salvador la gente se deje dar “paja”.

Lo que para mí rebasó el vaso y pienso que nadie debería de aceptar es ese “retiro” o mejor dicho venta de votos que hizo el PCN, es una burla a las pobres gentes que aun votan por ese partido y por los que con sus votos a los partidos pequeños se los terminaron dando a los 11 diputados que tiene el PCN.

¿Quién tiene “empoderamiento” en El Salvador? ¿Los que pueden comprar la buena fe de los votantes? Los que pueden pagar grandes campañas publicitarias y repartir regalos a diestra y siniestra para ganar la simpatía en base no a propuestas inteligentes sino a golpe de regalitos y cestitas con granos básicos.

Mientras continuemos teniendo una educación que no desarrolla un pensamiento crítico y enriqueciendo compañías como Burston Marsteller, que es una de las compañías de Relaciones Públicas más grandes del mundo y ha trabajado bajo contrato con el Gobierno de El Salvador para vender al público una falsa idea de desarrollo; no lograremos pasar a ese deseado nivel donde las comunidades sean dueñas de su futuro, que decidan solas lo que les conviene, que trabajen para alcanzarlo y no se dejen engañar con falsedades políticas.

Ahora lo que tenemos que hacer es demandarle a la Corte de Cuentas que audite cuanto se ha gastado en pagarle a estas compañías para influenciar la opinión pública y no en invertir en una educación de calidad en base a un desarrollo y empoderamiento sostenibles de personas, de comunidades, …de país.

*Miembro de Salvadoreños en el Mundo

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