Chuor Sok, el jardinero de los campos de la muerte en Camboya

Por Heriberto Araújo

Phom Penh, Camboya.– Armado con un rastrillo y una pala, Chuor Sok, el jardinero del campo de la muerte de Choeung Ek, retira la maleza que cubren los hoyos que hace 30 años fueron las fosas comunes en las que el régimen de Pol Pot asesinó a miles de personas.

“Es un trabajo duro, pero no tengo elección. Tengo tres hijos y debo mantenerlos”, explicó a Notimex este hombre, manco y de 59 años que perdió a nueve familiares durante el genocidio camboyano (1975-1979).

“Aquí en esta fosa encontraron decapitadas a 100 personas. Ahora el hoyo es de un metro, pero antes su profundidad era de cuatro”, dijo este hombre, quien perdió la mitad de un brazo en la guerra entre tropas camboyanas pro-chinas y vietnamitas pro-soviéticas. Chuor trabaja seis horas al día conservando el campo de la muerte de Choenung Ek, situado a unos 15 kilómetros de Phom Penh y donde al menos nueve mil personas perdieron la vida.

Por trabajar seis días a la semana gana apenas 80 dólares al mes, lo suficiente para mantener a sus tres hijos, que escaparon al genocidio orquestado por el régimen de Pol Pot (1975-1979).

“Cuando llegaron los Jemeres Rojos me deportaron al campo. Allí me hacían trabajar largas jornadas, pero apenas teníamos para comer”, recordó.

“Si estábamos enfermos nos daban medicinas, pero no mejorábamos. Si nos ingresaban en un hospital sabíamos que íbamos a morir, porque no había médicos ni medicinas”, prosiguió el jardinero.

“Cuando alguien moría de hambre estaba tan delgado que ni siquiera los animales habrían querido comérselo”, relató, apoyado en su rastrillo de metal.

Al campo de Choeung Ek eran llevadas miles de personas provenientes de la prisión de Tuol Sleng (conocida como 21-S), donde eran torturadas por ser presuntamente opositores al régimen o colaboradores de la CIA o la KGB.

Los casi nueve mil cadáveres encontrados en las 86 fosas abiertas mostraban rasgos de tortura, y los verdugos recibían órdenes de asesinar a los que allí llegaban con métodos violentos: los hombres y mujeres eran decapitados con azadas.

Durante la Kampuchea Democrática (nombre con el que fue denominada la Camboya de los Jemeres Rojos), casi un tercio de la población perdió la vida a causa de la represión, la tortura y el hambre.

El primer juicio contra los ex dirigentes del país se celebrará mañana martes, cuando el director de Tuol Sleng y uno de los arquitectos de la barbarie, Kang Keck Ieu, alias Douch, se siente en el banquillo de los acusados.

“Queremos justicia. Pero sólo deben ser juzgados los altos cargos del régimen, como Duch. Los demás se limitaban a seguir órdenes”, estima el jardinero.

Preguntado sobre el veredicto que le gustaría que recibiesen los responsables, contesta, dubitativo: “Merecen la muerte. Pero debemos demostrarles que no somos como ellos; que no todos los camboyanos somos bárbaros”.

Duch, la matemática al servicio del terror de los Jemeres Rojos

Phom Penh, Camboya.- Kaing Guek Eav, conocido como Duch, será el primer ex Jemer Rojo en enfrentarse a la justicia por los crímenes contra la humanidad que cometió cuando fue director de la prisión S-21, en la que murieron entre 14 y 20 mil personas.

Acusado también de crímenes de guerra, este profesor de matemáticas de 66 años se convirtió al cristianismo hace una década para obtener el perdón de Dios, ya que la religión budista, mayoritaria en Camboya, no contempla la redención en vida.

Los que le conocen lo describen como un hombre extremadamente meticuloso, obsesionado por el orden y las normas, así como una persona introvertida. Entre 1975 y 1979 dirigió la prisión Tuol Sleng (también conocida con el nombre de S-21), donde ordenó la tortura de monjes, diplomáticos, intelectuales, ingenieros y todo aquel que fuera acusado de ser un opositor al régimen de Pol Pot.

Desde hace una década está detenido en una prisión de las Naciones Unidas en Phom Penh y mañana martes será el pr

You must be logged in to post a comment Login