Instan evitar politización de Oficina del Censo

La decisión del senador republicano Judd Gregg de renunciar a su nominación como secretario de Comercio de Estados Unidos ha originado una serie de peticiones para evitar una eventual politización de la Oficina del Censo.

Gregg retiró su candidatura la semana pasada, después que la Casa Blanca informara que “trabajará de cerca” con la Oficina del Censo, que está bajo el Departamento de Comercio, con miras al crucial conteo de población de 2010.

El conteo es importante, en especial para la creciente minoría hispana, porque sus resultados definirán la distribución de escaños en el Congreso y la asignación de miles de millones de dólares en fondos federales a los gobiernos locales y estatales.

“Desde los primeros días de la transición, el censo ha sido una prioridad” para el presidente Barack Obama, señaló en un comunicado un vocero de la Casa Blanca, Ben LaBolt.

Gregg, por su parte, reconoció las diferencias filosóficas que le impiden trabajar para la administración Obama, y que incluyen su oposición al paquete de estímulo económico ya aprobado por el Congreso y el control sobre la Oficina del Censo.

“Asuntos como el paquete de estímulo y el Censo son conflictos que no se resolvieron”, reconoció el senador en un comunicado.

Señaló que antes de que Obama le ofreciera de manera oficial el puesto, se trataron las diferencias potenciales, pero que no hubo un enfoque específico en esas preocupaciones.

Grupos hispanos y afroamericanos expresaron su preocupación por la nominación de Gregg porque en el pasado el senador republicano se opuso a fondos de emergencia para el censo del año 2000 y además pidió la abolición del Departamento de Comercio en 1995.

El senador republicano fue la segunda opción del presidente Obama, luego que el gobernador de Nuevo México, el demócrata Bill Richardson, retiró su candidatura debido a investigaciones por presuntas irregularidades en su gobierno.

Obama y Richardson emitieron en esa oportunidad un comunicado conjunto en el que indicaron que querían evitar distracciones sobre la confirmación. En el caso de la salida de Gregg, sin embargo, no hubo ese tipo de declaración conjunta.

Simon Rosenberg, de la organización Nueva Red Demócrata (NDN), indicó en un comunicado que Gregg ha buscado dificultar que el censo cuente a jóvenes, pobres y minorías, “que los republicanos no ven como parte de su coalición”.

Legisladores republicanos, por su parte, criticaron a Obama ante la posibilidad de que el futuro director de la Oficina del Censo se reporte directamente ante el jefe de oficina de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, que anteriormente fue congresista demócrata.

El representante por California, Darrell Issa, y otros colegas republicanos indicaron que la Casa Blanca busca aprovechar políticamente el proceso del censo.

Gregg y Emanuel se perciben entre sí como “muy partidistas”, por lo cual Obama debe encontrar un secretario de Comercio que inspire un respeto por un “sistema apolítico del censo”, indicó el diario San Francisco Chronicle en su editorial de este domingo.

El periódico The Washington Post se refirió en un editorial de la víspera a las disputas entre republicanos y demócratas por la metodología que se debe emplear para incluir en el conteo a los pobres y las minorías, que son los más difíciles de encontrar.

“La realidad es que la Oficina del Censo cuenta con expertos con una bien ganada reputación por su integridad e independencia política”, anotó el rotativo, que instó a Obama a que nombre a un secretario de Comercio que cuente con apoyo bipartidista.

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