Petrona Rivas, la imagen salvadoreña premiada por la World Press Photo

Nadie supo la razón de por qué la mataron. Su asesinato se ha convertido en uno más en la larga lista de casos irresueltos por las autoridades salvadoreñas. que se encuentran totalmente atadas de pies y manos ante una montaña de muertos que no cesa de crecer, un tsunami de violencia que nos ha convertido ya en el país más violento del hemisferio.

Lejos queda aquella rotunda promesa del entonces candidato a presidente Elías Antonio Saca “se les acabó el baile a los mareros”, “El Salvador será el país más seguro de América”.

Aquella mañana, Petrona Rivas Alfaro, de 27 años, no sabía que, cuatro años después, ella iba a ser la gran protagonista de portada en las grandes cadenas y periódicos del planeta.

La espeluznante imagen de Petrona tendida en el duro asfalto de los callejones salvadoreños ha dado la vuelta a la tierra y puesto en evidencia ante el mundo una de las realidades más terribles que vivimos como pueblo: la crueldad y el drama de más 12 asesinatos violentos absorbidos cada día en las carnes y huesos de nuestra gente, en un país que todavía no ha logrado librarse del todo del fantasma de esa terrible guerra que nos dejó un saldo de más de 75,000 muertos.

Como de costumbre, Petrona salió de su humilde vivienda, con otras amas de casa de la vecindad, a interceptar a sus dos criaturitas que salían de la Escuela San Rafael en el cantón El Matazano, Ilopango, departamento de San Salvador, El Salvador.

Aquel 15 de octubre de 2008, a plena luz del día, a eso de las 11:10 de la mañana, entre la muchedumbre que se cruzaba por en medio de la calzada, se le acercaron dos sujetos por detrás y le atizaron dos plomazos encima de la nuca del calibre nueve milímetros.

Petrona, no tuvo tiempo para reaccionar, murió en el acto, en un cruel y doloroso episodio que desgraciadamente ocurre en nuestro país cada dos horas.

El cuerpo de Petrona, ya insufrible, descendió de prisa sobre la superficie del asfalto, mientras el resto de amas de casa que la acompañaban, en pánico, se espantaban, como golondrinas asustadas, hacia el exterior de la escena del crimen en busca de salvación.

Por ahí merodeaba, Lissette Lemus, una joven y atrevida fotoperiodista de El Diario de Hoy, con su herramienta habitual colgándole del cuello.

En el momento del pánico, Lissette, en lugar de correr hacia fuera de la escena del crimen como lo hacían todos los ahí presentes, al contrario, se acercó con cuidado y, con un temperamento propio de un animal de sangre fría, se deslizó por el pavimento y, según vio que el microbús escolar se aproximaba hacia el cadáver yaciente e inmóvil de Petrona, se posicionó, como un camaleón en combate, con un ojo puesto en los alrededores y el otro clavado en el visor de su reflex digital Nikon 3D.

Como esos francotiradores de elite, aguantó la respiración, esperó esa fracción de segundo y, en el momento más preciso, disparó con su cámara.

El resultado: el máximo galardón entre más de 5,000 imágenes, enviadas de todo el mundo, que competían por el mismo premio dentro de la categoría “Vida Cotidiana” de la prestigiosa fundación World Press Photo, quizás el mayor premio al que puede aspirar cualquier persona dentro del mundo del fotoperiodismo.

Petrona descansa en paz. En cuanto a la justicia realizada en su caso, a fecha de hoy se desconoce el móvil del crimen y nadie ha sido aprehendido y enjuiciado por el asesinato. El caso duerme el sueño de los justos en una comisaría de la PNC con una sospecha genérica: “posible ajuste de cuentas entre mareros”.

*Miembro de Salvadoreños en el Mundo

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