Agraristas argentinos difieren en expectativas por diálogo con el gobierno

BUENOS AIRES (AFP) – Entidades empresarias agrícolas de Argentina irán el martes con expectativas dispares a una reunión con el gobierno, mientras sus representados desarrollan una protesta de cinco días de cese de venta de granos y hacienda en contra de la política fiscal para el sector.

Las cuatro organizaciones nacionales del sector, que coordinan en una Mesa de Enlace, serán recibidas por la ministra de Producción, Débora Giorgi. Pero mientras uno de los dirigentes consideró “muy importante” esa entrevista, otro le restó trascendencia.

Hugo Biolcatti, presidente de la Sociedad Rural, que reúne a 10.000 grandes empresarios agrícola-ganaderos, se declaró el viernes sin expectativas porque la Mesa de Enlace sería recibida por una funcionaria “de rango menor”.

“Desearía que sirva, pero tengo poca fe”, dijo.

Ulises Forte, segundo de la Federación Agraria Argentina, que representa a 100.000 pequeños agricultores, también expresó excepticismo.

“No es un problema personal con Georgi, pero es muy difícil darle crédito en un esquema en que la monarquía presidencial es quien decide”, dijo, en alusión a la presidenta Cristina Kirchner y su antecesor y esposo Néstor Kirchner, jefe del partido de gobierno.

Sin embargo, este sábado, el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, desaprobó “eso de descalificar si la ministra tiene o no capacidad de resolver”.

“Es una ministra de la Nación y es la primera vez que la Comisión de Enlace se va a reunir con un ministro después de siete meses. Por eso es muy importante la reunión”, dijo Buzzi a la prensa local.

Poco después, el propio Biolcatti precisó, en nuevas declaraciones, su valoración de la cita con Giorgi.

“Yo no soy muy optimista -admitió- pero es una oportunidad institucional. Políticamente quizá no sea el ámbito más apropiado, pero institucionalmente es lo que corresponde”, declaró.

La reunión coincidirá con la culminación de cinco días de huelga de las patronales agropecuarias, que reclaman la reducción de impuestos a la exportación, principalmente el de 35% sobre la soja, principal rubro de las ventas argentinas al exterior.

El sector productor rural argentino, favorecido hasta el año pasado por los precios internacionales de los alimentos, sufre ahora el doble golpe de la caída de las cotizaciones y los efectos de varios meses de una devastadora sequía, la peor en un siglo.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, volvió a rechazar el viernes una suspensión del tributo a la exportación de soja, porque significaría una pérdida de 15.800 millones de pesos (USD 4.450 millones) para el fisco.

Ese impuesto fue eje de la protesta que en 2008 puso en jaque a Kirchner y provocó una derrota del oficialismo en el Parlamento, que debió desechar un proyecto oficial para imponer derechos de exportación móviles.

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