Fue Haendel además de un genio musical un gran filántropo

México, 22 Feb (Notimex).- Reconocido por su genio musical,
plasmado en composiciones como “El mesías”, el alemán Georg Friedrich
Haendel debe ser recordado también por su espíritu filantrópico, que
lo llevó a convertirse en benefactor del Hospital para Niños de la
Inclusa.

El primer centro que se creó en Inglaterra para ofrecer asilo a
las criaturas ilegítimas o abandonadas por sus madres, es hoy un
museo en el que se exhibe una colección de partituras originales,
manuscritos y objetos personales del célebre autor, a quien se
recuerda este lunes en el 324 aniversario de su nacimiento.

La muestra fue abierta el 26 de enero y estará hasta el 7 de
marzo, en la ciudad de Londres, para quienes deseen conocer un poco
más sobre la vida y obra del músico, de quien este año se conmemoran
además 250 años de su fallecimiento.

Otra importante obra filantrópica de Handel es el fondo para
apoyar a los músicos en dificultades y a sus familias.

Georg Friedrich Handel nació en Halle-an-der-Salle, hoy
Alemania, cuatro semanas antes que Johann Sebastian Bach, con quien
comparte el título de ser uno de los compositores barrocos más
importantes, geniales y prolíficos de la historia de la música.

Hijo de un barbero y cirujano de la corte que lo había destinado
para estudiar Derecho, Handel siempre se inclinó por sus propias
motivaciones musicales.

En 1697, cuando falleció su padre, se inscribió en la
Universidad de Halle, el mismo año que ocupó el puesto de organista
en la catedral de Domkirche, y desde entonces se dedicó a la música.

En 1703 se trasladó a Hamburgo, tocando en la orquesta de este
lugar como violín segundo; este año escribió sus dos primeras óperas,
“Almira” y “Nero”.

Handel conoció al príncipe Fernando, hijo y heredero del duque
de Toscana, quien lo invitó a conocer Italia, donde pasó tres años y,
en Roma, trabajó como músico del palacio del príncipe y compuso
muchos de sus trabajos italianos más importantes.

En Florencia estrenó su ópera “Lucrecia”, que se dice escribió
para una dama que reveló a Handel no solamente la belleza del canto,
sino también los encantos de las mujeres italianas.

Visitó Venecia, considerada entonces la capital musical de
Italia, donde conoció al príncipe de Hannover, Ernesto Augusto, y al
duque de Manchester, embajador de Inglaterra, quien lo animaría a
hacer un viaje a este país. Más tarde se estableció en Londres.
Sigue.
Fue Haendel/dos/Londres.

Con una gran popularidad volvió a Roma en 1708 y el marqués
Rúspoli lo relacionó con lo mejor de la aristocracia y de la
intelectualidad. En esta época compuso “Las Cantatas Italianas”, que
se popularizaron rápidamente (una de ellas, “Armida Abandonada”, fue
copiada por Johann Sebastian Bach), y los oratorios “La Resurrección”
y “El triunfo de Apolo”.

Luego fue a Nápoles, donde recibió el nombramiento de primer
organista de la Capilla Real, y en 1709 el de director; también fue
designado maestro en el Conservatorio de los “Poveri di Gesu Cristo”.
De vuelta en Venecia representó con éxito su ópera “Agrippina”.

Un año más tarde fue nombrado maestro de la capilla de Hannover,
pero su inquietud lo obligó a pedir una licencia para viajar a
Londres, donde fue presentado a la reina Ana, quien le encargó una
ópera que fue llevada a escena el 14 de febrero de 1711.

De regreso a Hannover escribió conciertos para oboe, sonatas
para flauta, lieder y cantatas alemanas, pero en 1712 volvió a
Inglaterra, para representar “Il pastor Fido” y en diciembre de ese
mismo año, componer “Teseo”, ópera que estrenó en enero siguiente.

Con motivo de la paz de Utrecht, escribió un “Te Deum” y para
festejar el aniversario del natalicio de la reina Ana compuso una
“Oda”; la soberana le encargó un “Jubilate”, con lo que consiguió ser
considerado compositor de la corte, no obstante estar prohibido que
un extranjero escribiese música para actos oficiales.

A pesar de haber nacido en Alemania, este inglés “adoptivo”
combinó a lo largo de su carrera el estilo italiano para sus óperas y
los conciertos con los oratorios ingleses al resto de sus trabajos.

El 13 de abril de 1734 sufrió un ataque de parálisis, que le
afectó el costado derecho, lesionó el cerebro y parálisis en la mano
derecha. Algunos de sus amigos consiguieron que lo atendieran los
mejores médicos y su recuperación fue milagrosa. De inmediato,
reanudó su trabajo musical.

No obstante, en 1741, abatido y desalentado nuevamente, decidió
alejarse de Inglaterra y se dirigió a Dublín, Inglaterra, para
dirigir unos conciertos. En esa tierra compuso del 23 de agosto al 14
de septiembre de ese año su extraoridinario Oratorio “El Mesías”, que
fue estrenado el 12 de abril de 1742.

En 1750 Handel comenzó a perder la visión y al año siguiente
quedó ciego por completo. En 1759, mientras tocaba “El Mesías” en el
organo de una pequeña iglesia, sufrió un desmayo y fue el 14 de abril
de ese año cuando murió. Su cuerpo fue sepultado en la abadía de
Westminster.

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