Kate Winslet, la cándida Rose de Titanic se hizo una señora actriz

HOLLYWOOD, EEUU (AFP) – Para la británica Kate Winslet la sexta fue la vencida al alzarse el domingo con el Oscar a Mejor Actriz por su protagónico en “The Reader”, consagración que llega 12 años después de ganarse al público como la cándida Rose de “Titanic” y haber madurado como artista.

“Interpretar el personaje de Hanna era una gran responsabilidad. Leí el libro hace seis años. Me conmovió mucho esa historia, sobre todo la relación amorosa entre esa mujer y el joven Michael. Esa historia lo marcaría para toda su vida”, dijo Winslet sobre esta cinta al presentarla en febrero en el Festival de Cine de Berlín.

Esta chica de hablar muy franco nació en Reading (Inglaterra) y se crió en el seno de una familia con bajos ingresos porque optó vivir de la actuación.

“Por eso que yo pueda vivir bien de esto sé que significa un milagro”, comentó en enero cuando se alzó con dos Globos de Oro por su papel en “The Reader” (El Lector) y su magistral interpretación en “The Revolutionary Road”, cinta dirigida por su esposo el director Sam Mendes, que la reunió con su compañero de “Titanic”, Leonado DiCaprio.

Como nieta de un director de teatro, raíces que la llevaron a subir a las tablas a los 11 años, admite que aún le sorprende que pueda vivir como una reina gracias al histrionismo.

“Tengo 33 años y a medida que voy creciendo siento que los papeles que me ofrecen son cada vez más interesantes, más desafiantes. Pocas actrices pueden darse el lujo de tener estos dos papeles en su vida, y a mí me tocaron ambos en un año”, dijo al sitio especializado en cine buzzine.com, poco después de ganar dos Globo de Oro y recibir su sexta nominación al Oscar.

Y respecto a las nominaciones, “por supuesto que significan mucho”, dijo. “Soy humana, como todo el mundo, y me llena de orgullo que un grupo de personas, gente a la que admiro, me reconozca con una estatuilla por mi trabajo”, agregó.

El personaje que le valió su primer Oscar se enmarca en una historia de finales de los años 50, en una Alemania que trata de reconstruirse poco a poco tras la Segunda Guerra Mundial y las atrocidades cometidas.

Michael, de 15 años, conoce a esa mujer mayor que él, controladora de boletos en el tranvía, que lo inicia en el amor a cambio que le lea todos los libros posibles, de Homero a Tolstoi, de Chejov a Schiller, sin sospechar que ella es analfabeta.

“La película no es sobre el Holocausto, sino sobre los efectos en Alemania de la posguerra, el impacto que tuvo sobre los alemanes. Hay muchas películas sobre la barbarie nazi, desde la perspectiva de las víctimas, pero aquí es diferente, es la historia de una ex nazi que trata de vivir con la culpa y la vergüenza”, declaró en Berlín el director Stephen Daldry, realizador en 2002 de “The hours”, que le valió un Oscar a la actriz Nicole Kidman.

Winslet, que inició su carrera haciendo una publicidad de cereales, logró su primer papel en la cinta de Peter Jackson “Heavenly Creatures”, pero su crédito brillaría gracias a “Sense and Sensibility” en 1995, que le valió a sus 19 años -y un año después de haber estado vendiendo sandwichs- una primera nominación al Oscar.

En 1997 llegó el papel en el mayor éxito de taquilla de la historia del cine “Titanic”, que la dejó emocionalmente náufraga entre tanta gloria y que le costó un casamiento fugaz, una primera hija y la decisión terapéutica de rechazar cualquier filme de gran presupuesto.

Fue así como después de 1998 se refugió en el cine independiente para participar en cintas como “Hideous Kinky” (1998), “Holy Smoke” (1999) de Jane Campion, o “Quills” (2000) sobre la vida del Marqués de Sade.

Se animó en 2002 con la biografía de la escritora Iris Murdoch en “Iris” y sorpresivamente volvió a ser considerada al Oscar 2005 por “Eternal sunshine of the spotless mind” y “Little Children” en 2007.

Hoy por hoy es una de las actrices más completas de su generación, contestataria frente a los cánones de la belleza del cine y muy

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