Las venezolanas: una mezcla de fogosidad caribeña y refinación andina

Por Rafael Croda.

Caracas.- Las venezolanas son unas criaturas largas, esbeltas y sinuosas cuya potente sensualidad emana de una mezcla única de razas variopintas y de un encuentro geográfico vital: ellas poseen la elegante sobriedad andina y la fogosidad del Caribe. Basta detenerse a observarlas en cualquier esquina de Caracas para apreciar su gracia y desparpajo al caminar, ese rítmico “meneo” de caderas que las hace flotar con lentitud en el espacio urbano, largos y firmes como son sus pasos, siempre luminosas y altivas sus miradas.

La mezcla racial -el mestizaje indígena, español y africano, la inmigración portuguesa, italiana y española de los años 40 y 50- ha producido mujeres de tonalidades cuyo sello es el matiz: pieles doradas, marrones y cobrizas, muchas mulatas café con leche.

La coquetería les es propia desde niñas y la explayan de manera natural en la vida cotidiana, en el colegio, la oficina, la calle, en las relaciones sociales. Ellas hacen lucir con gracia su belleza porque y halaga su ego el ser deseadas, sin que eso las demerite. “El ser deseada no va en contra de tus valores morales, el deseo es parte de la vida diaria y aquí en Venezuela no es algo maligno que tú exhibas los elementos que te hacen deseable”, dice a Notimex Mayra Assisi, estudiante de sicología de la privada Universidad Santa María.

Si a la belleza física y a la coquetería se le suman elementos como la pasión, el gusto por la fiesta, el baile y la rumba permanente -una manera febril de sentir la vida que les viene de los cálidos aires del Caribe- tenemos mujeres hermosas, sensuales e intensas. Describirlas es fácil, incluso dentro de su variedad: son espigadas, con buena figura, caderas amplias, cintura breve, piernas largas y bien torneadas y cabello largo y voluminoso que se mueve al ritmo de su ondulante andar.

A eso hay que agregar que, como pocas mujeres en el mundo, las venezolanas se esmeran en su arreglo personal, algo que se aprecia de pies a cabeza, desde el infaltable pedicure y las bien elegidas zapatillas hasta el cabello recién tratado en la estética. Venezuela figura entre los primeros 10 países en el mundo donde mayor es el gasto de la mujer en su arreglo personal en relación a sus ingresos y es la primera nación latinoamericana en implantes mamarios con respecto al tamaño de su población.

“En este país hay un culto por la belleza, la mujer no sólo es bella, sino que tiene que cultivar esa belleza”, afirma María Teresa Torres, con 20 años de experiencia en el mundo del modelaje, socia de la agencia y academia “LAL Models” y quien pide que la llamemos Marité.

Esta bella caraqueña de ojos negros y brillantes, y un envidiable cuerpo de suaves contornos a sus 40 años de edad, dice que en este país la mujer desde niña se preocupa por ser hermosa y potenciar los rasgos físicos y de personalidad que la hace agraciada ante los demás. Cuenta que en “LAL Models” preparan a las niñas desde los cuatro años de edad. “Les enseñamos a caminar bonito, a tener siempre una buena postura, a perder el miedo escénico, y les damos clase de protocolo y etiqueta. Es algo que les va a servir toda la vida”, indica a Notimex. Añade que la belleza es un concepto integral que va mucho más allá de lo físico, porque “no es sólo lo que tú ves, sino la suma de muchas cosas que vienen desde adentro, como los buenos sentimientos, la sensibilidad, la disponibilidad para compartir y ayudar al prójimo”.

Para María Gabriela Goyenechea, estudiante de Administración de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), otro sello de la mujer venezolana es el emprendimiento y capacidad de trabajo. “Somos muy echadas pa´lante y muchas son el sostén familiar”, indica.

José Rafael Briceño, un filósofo, hombre de teatro, comunicador y profesor del concurso Miss Venezuela, afirma a Notimex que las cinco Miss Universo que ha producido este país –cifra record en el mundo- reflejan el talante de la belleza nacional. “Miss Venezuela (la segunda empresa más rentable del país por lo redituable de su inversión, después de la petrolera estatal PDVSA) es un eco de una realidad. Aquí en Venezuela tenemos mujeres tenaces, con mucha gracia y de una coquetería muy especial”, señala.

Asegura que la belleza física de la mujer venezolana se origina de la mezcla racial –afroamericana, europea, indígena, mestiza, criolla-, la cual fue posible gracias a que los matrimonios interraciales siempre han sido tolerados socialmente en el país. “Esto produce una gran cantidad de muchachas con tonalidades de piel muy especiales, que tiene, por ejemplo, tez mediterránea pero rasgos afroamericanos, o una tez blanca pero con rasgos indígenas o afros. produce una gran variedad”, afirma Briceño.

El profesor de expresión de las Miss Venezuela indica que esa variedad es “un elemento esencial y característico en la mujer venezolana, y en segundo lugar somos un país que valora enormemente el verse bien, la apariencia física”. “Entonces no solamente tienes mujeres bellas, sino mujeres que tienen toda una cultura de cómo verse más bellas y cómo cultivar su belleza”, acota el experto, quien considera que en este país la mujer “es el centro del orden social, a pesar de que somos una sociedad machista”. De acuerdo con Briceño, por otra parte la venezolana es una mujer multicultural que potencia sus rasgos característicos “con un elemento que le es común a la mujer de la región oriental, de la andina y de los llanos, y es que todas saben que deben tener gracia”. No es simplemente ser agradables, sino es saber proyectar con elegancia y sobriedad su natural coquetería.

“La venezolana es muy pendiente de lo que se pone, de cómo se mueve. Somos coquetas por naturaleza, en la forma de mover el cabello, de colocar las manos, de sentarse, y el caminar. tenemos un caminar muy característico”, asegura Marité. Según esta hermosa modelo, abogada y “pedagoga de la belleza” en su academia “LAL Models”, las venezolanas “nacemos así, imitamos a nuestras madres en cuestión de preocuparse por la higiene personal, el cuidado del cabello, de la piel, y a uno de inculcan eso”. Ellas también son afectuosas, calidas, cercanas y hasta “toconas” con propios y extraños pues son proclives al contacto físico, al abrazo, al baile apretadito, sin que ello signifique una insinuación de índole sexual ni mucho menos.

La belleza, la coquetería, la gracia de la venezolana es un fenómeno transversal que pasa por todas las clases sociales y por todos los matices políticos: tan lindas las chavistas con sus camisetas rojas y jeans como las más emperifolladas oposicionistas al régimen. Al presidente Hugo Chávez un día se le ocurrió decir que las mujeres estaban gastando mucho en tinte para el cabello y al otro día en la calle la reacción fue de rechazo, tanto entre las mujeres chavistas como entre las de oposición y las que están al margen de la política.

“Este régimen se ha encontrado con el gran obstáculo que se encuentran todos los regímenes que pretenden cambiar la cultura desde arriba, porque la cultura no cambia desde arriba”, indica Briceño. Hay quienes aseguran que la belleza y la apariencia, para la venezolana, es una manera de impedir que las tensiones de la vida cotidiana –el trabajo, la política- le afecten. Sin duda siempre ayuda verse bien, ir a la peluquería, hacerse las uñas, un pedicure. Todo se resume en un país de mujeres bellas y de personalidad arrolladora. Ellas conjugan figura y porte con la pasión de vivir y la pulcritud estética. Estamos hablando de un delicado equilibrio entre la sobriedad andina y la febrilidad tropical del Caribe.

NOTIMEX

You must be logged in to post a comment Login