Sean Penn: un rebelde en Hollywood con muchas causas

HOLLYWOOD, EEUU (AFP) – Un querido contestatario, famoso por las luchas difíciles y los papeles desafiantes, Seann Penn es considerado como uno de los mejores actores y directores de su generación.

A sus 48 años Penn se alzó con el Oscar a Mejor Actor el domingo por su conmovedor papel como político homosexual en “Milk”, luego de haber venido cosechando los mejores augurios profesionales y cuatro nominaciones a los premios de la Academia desde mediados de 1990.

El actor que ganó la estatuilla por su papel en “Mystic River” (2003) fue descrito por el director de “Milk”, Gus Van Sant, como “el Brando de su generación” y reveló que Penn fue su primera opción para protagonizar esta cinta.

Penn es hoy un ex “chico malo” de Hollywood que ha sido rescatista en el huracán Katrina, adversario del embargo contra Cuba, corresponsal para cubrir las elecciones de Irán en 2005, observador del presidente Hugo Chávez en 2007 y también presidente del jurado del 61º Festival de Cannes.

El guionista de la película, Dustin Lance Black, dijo que el desempeño actoral de Penn había sido asombrosamente realista: “No sé cómo lo hizo. Sean habitó físicamente el cuerpo y el alma de Harvey Milk”, consideró el escritor.

Este personaje fue el último de una serie de papeles desafiantes en la carrera intachable de Penn, un miembro del denominado “brat pack” de 1980 que, pese a sus grandes éxitos y aclamación de la crítica, sigue manteniéndose como uno de los más firmes ‘outsiders’ de Hollywood.

Sólo el año pasado, Penn parecía despreciar los Oscar en una entrevista con el diario francés Le Monde, donde describió la temporada de premios de la industria como un periodo “donde la manipulación y el buen mercadeo son recompensados”.

El desdén de Penn por hacerle el juego al mercadeo del arte del cine es harto conocido; rara vez concede entrevistas y suele faltar a las ceremonias de premiación como la del mes pasado por los Globos de Oro, donde estaba nominado.

Mientras su carrera en el cine no ha hecho más que florecer, él como persona se ha convertido en un activista político capaz de fastidiar a los líderes más conservadores de Estados Unidos por criticar al ex presidente George W. Bush, y abogar abiertamente porque se revocara su mandato.

Fue fustigado por visitar Irak en diciembre en 2002, dos meses después de haber pagado 56.000 dólares por un aviso en el diario The Washington Post donde protestaba la “Guerra contra el Terrorismo” de Bush y la planificada invasión de Irak.

En los últimos años ha construido una relación amiga con el mandatario venezolano Hugo Chávez, otro de los “enemigos” de la administración Bush.

Nacido en Santa Mónica (California) en 1960, el segundo hijo del difunto director Leo Penn y de la actriz Eileen Ryan estaba destinado a dedicarse al cine y, tras estudiar arte dramático, hizo su debut en “Taps” en 1981.

El éxito llegó poco después con “Fast Times at Ridgemont High”, la primera de una serie de cintas que confirmaron sus prometedores inicios, entre ellas “Bad Boys”, a la que debe su apodo.

En esa época, Penn era casi tan conocido por su carrera fílmica como por su mediatizado matrimonio con la cantante Madonna, con quien estuvo casado cuatro años desde 1985, y sus sonados altercados con fotógrafos.

Tras la nada memorable “Shangai Surprise”, que coprotagonizó con la diva, Penn se reconcilió con la crítica gracias a “Casualties of War” (1989), su primer trabajo con Brian De Palma, y “State of Grace” (1990), donde conoció a Robin Wright, su actual esposa y la madre de sus dos hijos.

A principios de los noventa, el actor cambió de rumbo y dirigió “The Indian Runner”, antes de anunciar que no quería volver a actuar. “Prefiero dirigir, porque prefiero un trabajo concreto, activo”, dijo entonces.

Al poco tiempo, sin embargo, encarnó a un condenado en “Pena de Muerte”, de Tim Robbins. Después de dirigir “The Crossing Guard”, incumplió nuevamente su palabra y r

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