Abarcó la amplia obra del escritor Alfonso Junco todos los generos

México, 24 Feb (Notimex).- El escritor Alfonso Junco, en quien
la vocación literaria despertó cuando tenía apenas 11 años, edad en
la que compuso un soneto al poeta mexicano Juan de Dios Peza, nació
el 25 de febrero de 1896.

Oriundo de Monterrey, Nuevo León, creció en el seno de una
familia muy religiosa, que desde niño le enseñó a ser un católico
convencido.

Vivió su adolescencia en medio de la Revolución Mexicana, lo que
aunado a la pobreza de su familia le impidió obtener la enseñanza
superior.

No obstante, obtuvo una cultura impresionante, pues era gran
lector de libros clásicos y modernos, que fomentaron en él la
creatividad literaria, aunque desde muy joven tuvo que trabajar como
contador, en lo que perseveró hasta su jubilación.

Cultivó los más diversos géneros literarios: periodismo,
historia y poesía, aunque se distinguió sobre todo por ser un
católico íntegro, firme y tenaz en la defensa de sus ideas, pero
nunca intolerante con las ajenas.

La poesía de Junco, que se publicara bajo los títulos “Por la
senda suave”, “El alma estrella”, “Posesión”, “Florilegio
eucarístico”, “La divina aventura” y “Antología”, se desenvuelve
dentro del periodo postmodernista.

De acuerdo con los críticos, desde sus dos libros de
adolescencia y juventud se advierte en él el empeño de hallar la
expresión justa, la limpieza de estilo.

La poesía de Alfonso Junco es, en su mayor parte, religiosa, lo
que fue norma de su vida y centro de su inspiracion creativa. Aunque
se le recuerda como uno de los portavoces más sobresalientes del
pensamiento católico, no se le considera un poeta místico.

Completó su obra literaria con el periodismo, en cuyo ejercicio
se observa una inclinación apologética, con inteligencia y cultura.

Como escritor en prosa, dejó una importante bibliografía
integrada por más de 20 volúmenes, fruto de una tesonera labor
periodística durante medio siglo, en la que abarcó los más variados
temas: históricos, sociológicos, religiosos, biográficos y
gramaticales.

Junco libró sonadas polémicas periodísticas, sin perder nunca
serenidad y cortesía; más de una vez hizo saltar a su oponente, con
su lógica y erudición; quienes le recuerdan lo hacen como un hombre
con inteligencia y voluntad firme y tenaz.

El poeta, quien en septiembre de 1950 ingresó como miembro
numerario en la Academia Mexicana, nunca dejó de defender su fe
católica. Falleció en la Ciudad de México el 13 de octubre de 1974.

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