Gobierno y agricultores argentinos hallan una luz en el túnel del conflicto

BUENOS AIRES (AFP) – El Gobierno y las patronales de agricultores de Argentina, un fuerte proveedor mundial de alimentos, encontraron el martes por primera vez en un año una luz en el túnel de un conflicto que hizo menguar el poder de la presidenta Cristina Kirchner.

“Por fin, podemos decir que empezamos una etapa de diálogo con algunos resultados parciales en trigo, en lechería, en eliminaciones de retenciones (impuestos a las exportaciones) y subsidios en carnes. Pero no estamos conformes en temas de soja y girasol”, dijo uno de los líderes, Eduardo Buzzi.

La tregua encuentra a Argentina desfavorecida por la caída mundial de la demanda y de los precios agrícolas, aunque figura entre los primeros exportadores de harinas y aceites de soja, trigo, maíz y granos de soja, según el departamento de Agricultura estadounidense.

Al término de una audiencia de cuatro horas con altos funcionarios gubernamentales, Buzzi dijo que “por fin, también, no se ven halcones y palomas (en el Gobierno)”, en referencia a las frecuentes dos caras oficiales, una que sonríe y otra que gruñe.

El comentario de Buzzi apuntó a la ausencia en el encuentro de funcionarios afines al ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), marido de la Presidenta y líder del gobernante peronismo, quien ha acusado a las patronales agrarias de ser “una oligarquía golpista que se niega a pagar los impuestos”.

“Tengan solidaridad con el resto de los argentinos -suplicó la mandataria en tono dramático a las patronales en un acto público-, porque todos tienen que hacer un esfuerzo económico, pero aún más lo que mejor suerte han tenido en la vida”.

Los subsidios y reducciones tributarias al agro representan un sacrificio fiscal de unos 364 millones de dólares anuales, dijo el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en rueda de prensa.

El conflicto con el agro estalló en marzo del año pasado y puso en jaque a los Kirchner hasta bajarle la popularidad de la presidenta de 55% a 20% en el peor momento.

La disputa dañó la imagen de los Kirchner y está causando una sangría en las filas oficialistas en el Parlamento, en un año en que se renovarán la mitad de las bancas de Diputados y un tercio del Senado, ambos controlados por el kirchnerismo.

Las patronales que nuclean a unos 250.000 productores agrícolas pusieron fin el martes a cinco días sin vender granos ni carnes, como en aquellas huelgas que el año pasado causaron un colapso económico y político.

La principal deserción oficialista fue la del presidenciable senador peronista Carlos Reutemann, un popular ex corredor de Fórmula 1, quien será candidato a diputado por la provincia de Santa Fe (centro, potencia agroindustrial) para las elecciones de renovación legislativa en octubre.

La batalla electoral en octubre tiene como telón de fondo un país cuya economía pasó de crecer a un promedio de casi 9% anual en el último lustro a prever una caída o, en el mejor de los casos, un alza de 2% por la crisis global.

Las patronales reclaman eliminar los tributos a la exportación de soja, principal cultivo de Argentina, en un escenario de fuerte caída de demanda y de precios agrícolas, agravado por la sequía.

La cosecha de granos y oleaginosas sufrirá esta campaña una baja de 26 millones de toneladas respecto de la anterior, dijo la privada Asociación de Consorcios Regionales de Expermientación Agropecuaria (AACREA).

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