Violencia y trabajo infantil en los vertederos de Camboya

Por Heriberto Araújo.

Phnom Penh.- La vida en los barrios de chavolas, tema de la galardonada “Slumdog Millionaire”, tiene que ver poco con lo que sucede en Stung Meanchey, el principal vertedero de Camboya donde decenas de niños trabajan amenazados por sus propios padres.

Situado en el sur de Phnom Penh, la capital camboyana, y con una extensión de 12 hectáreas, el vertedero de Stung Meanchey es uno de los lugares donde mejor se refleja la desigualdad social y la pobreza de Camboya. “Normalmente voy por la mañana a la escuela, pero hoy mi madre me ha obligado a venir a trabajar”, relató a Notimex Dit Reap, un niño de 13 años que hace tres que recoge basura.

Ataviado con una playera totalmente llena de grasa y suciedad, Dit trabaja junto a su hermano de 11 años para mantener a toda su familia, integrada por cinco hermanos más y los padres. Su madre, ludópata, aseguró que no le pega a su hijo cuando éste se niega a recoger basura en el vertedero. “No le pego. Ya tenemos una vida bastante triste. Pero sí le obligo a ir a trabajar”, confesó. Como Dit, cientos de personas, algunas descalzas y sin guantes, buscan en el vertedero aluminio, plástico, papel, ropa y vidrio, que después será revendido por apenas un dólar. Miles de familias viven alrededor del basurero, donde la quema de residuos y la porquería hacen el aire irrespirable.

Las familias obligan a sus hijos a ir al vertedero para ganar un dólar al día trabajando, lo que impide a los jóvenes que sean escolarizados y aprendan a leer y escribir. “La época de los Jemeres Rojos dejó una herencia de violencia en todo el país que todavía se percibe”, dijo Christian de Palliéres, fundador de la ONG Por la Sonrisa de un Niño (PSE), que se ocupa de los jóvenes de los vertederos.

“Muchos padres que de jóvenes fueron Jemeres Rojos han interiorizado la violencia y hoy no saben educar a sus hijos”, añadió. Más de seis mil niños han sido rescatados del infierno de Stung Meanchey desde que PSE fuera fundada en 1993 por Christian y su esposa, Marie-France.

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