Revisa “El libro rojo” ejercicio del poder y trasgresión del cuerpo

* La historia sirve para entender no para solucionar: Villadelángel

México, 27 Feb (Notimex).- Conformada como una revisión
contemporánea de la forma en cómo se ejerce el poder y éste ha
trasgredido al cuerpo, fue creada la continuación de “El libro rojo”,
que más allá de una antología del crimen pretende ser un espejo en el
que se pueda reflejar la sociedad de hoy.

Coordinado por Gerardo Villadelángel, el trabajo consta de tres
volúmenes, el primero de los cuales será presentado este domingo en
la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM),
que recopilan la nota roja, desde la mirada de 300 creadores, entre
historiadores, periodistas, escritores y artistas visuales.

Sobre este gran proyecto que se gestó hace una década,
Villadelángel expresó a Notimex que no se trata de un catálogo de
autores o de una antología sobre la violencia en el país, sino de la
historia de esta nación vista desde una serie de comportamientos que
siempre han existido.

En entrevista, aseguró que el lector va a encontrar en estos
libros que, si bien han cambiado circunstancias y situaciones, los
métodos son los mismos, que el crimen y la violencia como parte de la
cultura política, civil e historiográfica de este país, ahí ha estado
siempre, velados o no.

Hoy, agregó, las motivaciones son otras y las formas de hacerlo
son diferentes, los propios discursos se han transformado por el
impacto que generan en la sociedad. La sangre ya no tiene la
repercusión que alguna vez tuvo, hoy lo nuevo son los narcomensajes,
las mutilaciones, los desaparecidos en ácido, externó.

Sobre la idea de reunir estos trabajos, el editor independiente
y promotor cultural comentó que buscó plantear distintos puntos de
vista de cómo se ejerce el poder, no sólo en México sino en cualquier
parte, a partir de esta revisión histórica que evidencia ese
ejercicio como trasgresor de los cuerpos.

Para Villadelángel, la primera lectura del trabajo sería la
historiográfica, el ejercicio de la memoria, pues se trata de
registros que han existido siempre y al compilarlos lo que se hace es
“permitir una lectura de lo que hemos sido, no para solucionarnos,
sino para entendernos”.

Decir que una revisión histórica hará que no se comentan los
mismos errores es un lugar común y equivocado, consideró el
coordinador de “El Libro rojo”, para quien a lo más que se puede
aspirar con este espejo es a “documentar lo que fuimos y a perfilar
lo que estamos haciendo como sociedad”.

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Revisa “El libro. dos. sociedad”

El libro, dijo, encierra muchas psicologías y eso hace que se
pueda leer la historia de estos más de 150 años a partir de aspectos
como la venganza, crueldad, abuso del poder e impunidad, que es lo
que en el fondo genera más violencia.

Recordó que como sociedad hay muchas cosas que conforman al
individuo y una de ellas es la “observancia permanente del ejercicio
de la violencia”.

Gerardo Villadelángel, quien ya trabaja en los siguientes dos
tomos de este libro, se inspiró en el original de 1870, en el que
aparecían escritores como Vicente Riva Palacio, Manuel Payno, Juan A.
Mateos, Rafael Martínez de la Torre y Francisco Zarco.

En sus textos, ellos daban cuenta de hogueras, horcas,
patíbulos, martirios y sucesos lúgubres y extraños ocurridos en el
país, en el periodo comprendido entre 1520-1867.

La continuación de este trabajo comienza inmediatamente después
del asesinato de Maximiliano, donde se queda el libro original, y
abarca hasta 2008. Dividido en 150 capítulos, los primeros 42
aparecen en el volúmen 1, que está por ser presentado.

El trabajo duró seis años, durante los cuales trató de
incorporar discursos, disciplinas, ideologías y generaciones
distintas, para ofrecer una visión de la sociedad, desde estos
primeros años del siglo XXI, a partir no sólo de un compendio
descriptivo sino también ilustrativo, más visual.

“Traté lo más posible de alejarme de construir un relato
histórico escrito como desde el siglo XIX, tal como se había hecho el
anterior libro”, agregó Villadelángel, para quien sin embargo fue
importante mantener la tradición del discurso de la crónica y de la
relación novela-historia.

La mecánica, abundó, fue presentarle el capítulo al artista y
dejar que él lo desarrollara, de modo que entre el 90 y 95 por ciento
son materiales hechos ex profeso, que reflejan esa nueva lectura
respecto a lo que ha motivado la sangre y el mal en la sociedad.

En el primer tomo escriben autores como Vicente Leñero, Enrique
Krauze, Jean Meyer, Paco Ignacio Taibo II, Guillermo Samperio, Alvaro
Uribe, Adolfo Castañón y Ana García Bergua, que se ocupan de ilustrar
un periodo de 60 años, que va de 1868 a 1928, lapso en el que los
asesinos eran identificados a través de apodos.

El tiraje del primer volumen es de tres mil ejemplares, dos mil
en edición rústica y mil en pasta dura para coleccionistas, precisó
el compilador, quien espera que sea un libro de largo aliento, que se
lea por muchos años, y que el lector mexicano sepa resignificarlo
como un testimonio del cuerpo trasgredido.

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