La historia se repite

Igual que el año pasado, en éste se repitió en la Quinta Vergara de Viña del Mar la historia de triunfos y romanticismo de los mexicanos; pero ahora con otros protagonistas.

En febrero del 2008 fue ese cantante entonado y apasionado que es Marco Antonio Solis, el que electrizó a las “damitas” que para verlo y adorarlo, abarrotaron el Festival de la Canción que año con año se realiza en febrero en este balneario de la costa central de Chile.

Este año fueron los tres jóvenes del grupo Camila y Carlos Santana, los que arrasaron con aplausos y premios la primera y la tercera noche del cumpleaños 50 del Festival.

Y los que oyeron a más de 15 mil personas corear con entusiasmo sus canciones; y gritar para que les entregaran las antorchas de Plata y de Oro y la Gaviota de Plata, máximos reconocimientos del público.

La apertura de la cincuentava edición del Festival estuvo a cargo del cantautor catalán Joan Manuel Serrat; pero pese a su experiencia y calidad, no logró prender a una audiencia conformada ese día sobre todo por gente joven; y aunque cantó durante más de hora y media, sólo recibió antorcha de plata.

Después de Serrat los tres muchachos de Camila, llenaron de amor la primera de las seis noches del evento musical más importante de Latinoamérica.

Confieso que antes de verlos en la televisión chilena, que trasmitió su llegada al aeropuerto de Santiago, nunca había yo oído hablar del grupo Camila

Así que me metí Internet y supe que es liderado por su creador Mario Domm; y que también integran Samo y Pablo Hurtado.

Que Domm nació en Torreón, Coahuila en 1977; y que a los 17 años ingresó a la Escuela Nacional de Música en el D. F. para aprender canto, solfeo, piano, armonía y contrapunto y que tiene un disco como solista.

Amigos chilenos me contaron que sus canciones son muy populares en las radioemisoras de este país del Cono Sur, y que en muchas partes del mundo ocupan los primeros lugares en ventas.

Comprobé que es cierto durante su participación en Viña, porque se ganaron a este difícil público, al que no por nada han bautizado como El Monstruo; y es que con chiflidos y pifias han corrido a intérpretes y cómicos, interrumpiéndoles sin compasión alguna canciones y rutinas.

Pero con Camila aplaudía con furor; le dio todos los reconocimientos y no quería que dejaran el escenario como lo establecía el programa.

Además de calidad interpretativa, Camila demostró tener tablas y un buen manejo de las masas; así, ondearon la bandera mexicana y la chilena, unidas por un moño; y tal como lo hizo hace un año Solís, bendijeron a la audiencia.

Sus éxitos fueron “Abrázame”, “Me basto”, “Sin tu amor” y “Todo cambió”, que aparecen en hasta el momento su único disco; del que han vendido casi 800 mil copias y con el que han ganado muchos premios.

Otro mexicano norteño, pero este nacido en Sonora y llamado Carlos Santana, fue el éxito de la tercera noche en la Quinta Vergara; y a decir de muchos junto con Simply Red, del festival entero.

Hijo de un músico que tocaba el violín en un grupo de mariachis, Santana fue desde muy chico fanático de la guitarra; instrumento en el que hoy alcanza niveles de perfección.

Y que le ha redituado muchísimo, porque tiene en su haber varios discos de oro y platino y el cariño de las audiencias; que como ahora en Viña del Mar luego de más de dos horas de actuación, aullaba para que siguiera.

La banda de Santana nació en 1966 como la Santana Blues Band; pero hoy se llama sólo Santana; y en agosto de 1969 participó en el Festival de Woodstock dado dando al rock, un acento latino.

Fiel a su estilo, acá en Viña mezcló rock con blues y música tropical y enloqueció a la gente.

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