Astracán, zorro o pata de gallo, los animales inspiran la moda de Milán

MILÁN, Italia (AFP) – Las pieles fueron las reinas de las pasarelas el sábado en Milán, donde las modelos lucieron astracán, zorro o leopardo, sin olvidar la pata de gallo, en prendas suavizadas por una paleta de rosas, rojos y violetas, en el cuarto día de la colección para el invierno.

Los pantalones elásticos o ‘leggings’ se imponen en Gucci, y de preferencia los de cuero negro muy ceñidos para atraer la mirada a las largas piernas de las modelos que caminan sobre tacones de aguja.

Los ‘tops’ de ante o de charol rayan a veces los muslos hasta unas botas altas muy sensuales que rozan el fetichismo, al igual que un pequeño y corto impermeable de charol negro.

Este erotismo incipiente queda mitigado por túnicas de crespón de china de lunares y de mangas quimono de colores fucsia, violeta o azul eléctrico.

La actual estilista de la casa, Frida Giannini, disfruta jugando con las pieles, pintando por ejemplo un zorro de azul o un astracán negro que espolvorea de plata. Tampoco duda en combinar estas dos pieles y las cubre con una escarcha irisada.

La pata de gallo de color blanco y negro domina los modelos que Moschino declina en abrigos entallados y abombados en las caderas, en pantalones largos de cintura alta e incluso en medias para piernas gráficas.

Mucho negro también, pero despertado por el bermellón de un chubasquero, por un estampado floreado o por un gran nudo de terciopelo. Las uñas a juego, por supuesto, a no ser que se opte por guantes bicolores, de color carne y negro.

Bottega Veneta en cambio apuesta fuerte por el vestido, que se lleva sin medias para acentuar la sensualidad (si hiciera falta) de los cortes y los tejidos.

Los vestidos corpiño están de enhorabuena, uno de cuero color chocolate, otro de piel marrón hielo y un tercero de seda.

Las líneas son puras, los ribetes francos, las costuras reducidas al mínimo común denominador y los colores realzados a veces con tonos mora o lila.

Aún más sofisticados, los vestidos de noche se alargan y se fruncen, inspirándose tanto en los modelos Imperio como en los drapeados griegos.

Y para un porte de reina, Tomas Maier pensó en sostener los senos con pinzas colocadas con tino o emballenados cosidos en los tejidos.

Mucho más ‘warholiana’, sobre un decorado de viñetas aciduladas que representan el rostro de su estilista Anna Molinari, la casa Blumarine hizo desfilar mujeres con ‘look’ leopardo o pantera, traje sastre abierto en el pecho y botines de tacón.

Para un efecto más femenino, Blumarine sugiere un monocromo turquesa, rosa bombón o amarillo pollo. O la mezcla explosiva de estos mismos colores con estampados ‘pop art’ que se llevan con grandes joyas colgantes.

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