Ven en la novela histórica un vehículo para divulgar conocimiento

* Autores narran sus experiencias al novelar la historia

México, 1 Mar (Notimex).- La novela histórica es el vehículo
idóneo para divulgar el conocimiento de la historia de los pueblos,
coincidieron hoy los escritores Angelina Muñiz Huberman, Eugenio
Aguirre, Pedro Angel Palou y Adolfo Arrioja Vizcaíno, al participar
en una mesa de debate de la XXX Feria Internacional del Libro del
Palacio de Minería (FILPM).

Eugenio Aguirre, autor de libros como “Isabel Moctezuma”
(Planeta 2008) y “Gonzalo Guerrero” (UNAM 1980), señaló que se ha
preocupado por cultivar el género de la novela histórica porque está
convencido que es un estupendo vehículo para dar a conocer al amplio
público fragmentos desconocidos o poco investigados de la historia.

“Me he preocupado -dijo- por cultivar este género porque me doy
cuenta de la terrible ignorancia que hay en la población respecto a
los personajes torales de la historia, pero sobre todo me avergüenza
la incapacidad de los miembros de la cúpula política para entender el
devenir histórico del país, para reflexionar sobre el pasado y
aprender de los errores cometidos para no volver a caer”.

Según él, ha hecho un esfuerzo notable para ir seleccionando
aquellos personajes y aquellos hechos históricos que constituyen un
parteaguas en el devenir de la historia.

“Hace muchos años me ocupé de Gonzalo Guerrero, el padre del
mestizaje, el cual era ignorado porque se creía que el primer mestizo
nacido en el continente americano era Martín Cortés, lo cual es una
falacia porque nueve años antes nacieron los hijos de Gonzalo
Guerrero en la península de Yucatán, producto de su matrimonio con
una princesa maya”, apuntó el escritor.

Para Adolfo Arrioja Vizcaíno, quien recientemente publicó “Mamá
Carlota” (Planeta 2008), consideró que la novela histórica es una
mezcla de historia, literatura y algo didáctico, es decir, su
propósito es el de tratar de acercar al lector común a sucesos
conocidos o desconocidos de nuestra historia, famosos o ignorados,
pero a través de un lenguaje accesible y bien cuidado.

Es un ejercicio donde las fuentes históricas se combinan con la
imaginación. “Quienes alguna vez hemos trabajado con el ensayo
histórico nos encontramos con el problema de que todo lo que afirma
hay que soportarlo con una fuente histórica y eso crea lagunas en la
narración que dentro de la rigidez del ensayo no es fácil cubrir”.

“Por esa razón -añadió- el ensayo tiende a ser árido y se
presenta la opción maravillosa de la novela histórica, donde
combinando la historia con la literatura, es decir, con la
imaginación, permite colmar esas lagunas históricas y presentar en un
contexto atractivo y claro sucesos de la vida nacional”.

La autora de “La burladora de Toledo” (Planeta 2008), Angelina
Muñiz Huberman, habló de este libro que le llevó ocho años de
investigación y en el cual cuenta la aventura de una esclava que se
convirtió en la primera cirujana en la historia, quien más tarde
sería juzgada por la Inquisición y condenada por su ambigüedad
sexual.

“En este libro cuento la historia de Elena de Céspedes, una
esclava mulata que logró su libertad y que consiguió convertirse en
la primera médica de España, superando los prejuicios de su tiempo.
Sin embargo, Céspedes es un personaje poco común: en la España del
siglo XVI fue acusada por el Tribunal de la Santa Inquisición de
bigamia y homosexualidad”, dijo.

Finalmente, el escritor Pedro Angel Palou también hizo un breve
recuento de su novela “Cuauhtémoc. La defensa del quinto sol”
(Planeta 2008), en la que narra el destino de un hombre y el
hundimiento de uno de los más grandes imperios de la historia, más
allá de la derrota: Tenochtitlán.

A través de datos históricos que combina con su imaginación, el
autor cuenta lo que ocurrió con el “Señor de los hombres”, como le
conocían a Cuauhtémoc, de quien se narra su historia y sus penas.

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