Italia se prepara para retornar al uso de la energía nuclear

Por Mario Osorio Beristáin.

Roma.- A 22 años de haber renunciado al “carro de la energía atómica”, tras un referendo realizado a consecuencia de la explosión de Chernobyl, Italia se prepara para retornar a él de la mano de Francia, con el que suscribió un acuerdo en la materia.

En 1987, los italianos, traumatizados por la explosión en la planta de Chernobyl, en la entonces Unión Soviética, salieron a las calles para promover el referendo que puso fin al programa nuclear.

Las cinco plantas que funcionaban entonces y que permitieron a Italia ser la tercera productora mundial de energía atómica en la década de los años 70, fueron cerradas o reconvertidas y el país aumentó su dependencia del petróleo comprado en el exterior.

Pero las cosas empezaron a cambiar en 2008, cuando el debate en la materia fue reabierto por el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, quien calificó como un “terrible error”, con un costo de 50 mil millones de euros, el haber renunciado al programa nuclear.

“El fanatismo ideológico de una parte política del país nos cerró la vía nuclear. Debemos despertar de un sueño en el que hemos estado sumidos, porque el futuro está en las energías renovables y en la nuclear”, declaró el jefe de gobierno italiano. Berlusconi y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, suscribieron el martes pasado en Roma un acuerdo que permitirá a las empresas francesas especializadas en el tema nuclear ingresar en el mercado italiano.

El convenio prevé que, con el apoyo de la tecnología francesa, sean construidas en Italia cuatro plantas nucleares de tercera generación, o sea, cada una con potencia de mil 600 megavatios.

La primera planta entrará en funciones en 2020 y antes de 2030 se construirán las demás, con las que este país cubrirá el 25 por ciento de sus necesidades de energía eléctrica.

Por la parte empresarial el acuerdo fue firmado por el grupo italiano Enel y por el francés EDF, que crearán una sociedad que tendrá como primera tarea evaluar la viabilidad del proyecto.

Según Berlusconi, la colaboración de Francia (que cuenta con 59 centrales nucleares que producen casi el 80 por ciento de la energía eléctrica consumida en ese país), acelerará los tiempos para el retorno al uso del átomo para fines civiles.

Los escollos para el proyecto son, sobre todo, de naturaleza política, pues el Parlamento (donde el partido de Berlusconi tiene mayoría) debe aún emitir la ley en la materia, además de que se tienen que identificar las zonas dónde se construirán las plantas y no se excluyen protestas de la población local.

Además de que organizaciones ambientalistas, como Legambiente o partidos de oposición, como el Verde, ya se pusieron en pie de guerra, anunciaron una oposición a ultranza y la convocatoria a un nuevo referendo.

Para el ministro de Desarrollo Económico, Claudio Scajola, es urgente regresar al uso de la energía nuclear, porque la reciente “guerra del gas” entre Rusia y Ucrania puso en evidencia la fragilidad del suministro energético del exterior.

Dijo que la urgencia de reducir la contaminación para combatir el cambio climático obliga a diversificar las fuentes de energía que, idealmente, deberían estar constituidas en 50 por ciento de fuentes fósiles (gas, petróleo), 25 por ciento de fuentes renovables y 25 por ciento de nuclear.

Por su parte, la asociación independiente Aspo, que estudia la problemática ligada a las fuentes energéticas, opinó que la nuclear no debe ser “satanizada”, pero tampoco considerada como la solución mágica de todos los problemas de suministro energético de Italia.

En tanto, el diario británico The Independent publicó un reportaje basado en documentos de la industria nuclear, según los cuales las plantas de tercera generación son más peligrosas que las viejas, pues en caso de accidente la fuga radiactiva sería mayor y causaría el doble de víctimas.

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