Raúl Castro refuerza su poder en Cuba tras relevar a hombres de Fidel

LA HABANA (AFP) – La profunda reestructura del gobierno cubano realizada por el presidente Raúl Castro afianza su poder, al apuntalar un equipo propio con militares y políticos de su confianza, y relevar a piezas clave heredadas de su hermano Fidel.

En la remoción más abarcadora en medio siglo de revolución, Raúl Castro cambió 12 altos cargos, en los que destacan el reemplazo del vicepresidente Carlos Lage como secretario del Consejo de Ministro (jefe de gabinete) y del cancilller Felipe Pérez Roque, dos fieles a Fidel.

La cirugía mayor del gobierno, efectuada por Raúl un año después de asumir la presidencia, penetró al equipo económico que, encabezado por Lage y por encargo de Fidel, diseñó las reformas de apertura adoptadas en la crisis económica de los 90 tras la caída del bloque socialista.

El cargo de Lage, de 57 años y quien de todos modos permanece como vicepresidente del Consejo de Estado -Ejecutivo-, pasa al general José Ricardo Guerra, ex secretario de Raúl cuando era ministro de Defensa; mientras que el de Pérez Roque (44), moldeado desde joven por Fidel, lo asume Bruno Rodríguez, ex embajador y vicecanciller de 51 años.

La remoción tocó también un programa eminentemente fidelista, la “Batalla de ideas”, pues sacó al coordinador, Otto Rivera, del puesto de vicepresidente del gabinete y puso las tareas del proyecto bajo control del comandante Ramiro Valdés, dotado de amplio poder por Raúl.

“Esta reestructuración busca dar énfasis a tecnócratas, individuos capaces de gestionar. El raulismo gana terreno, está basado en resultados, es más pragmático. El fidelismo es más voluntarista, ideológico”, opinó Frank Mora, académico del Colegio Nacional de Defensa, con sede en Washington.

La reestructuración venía a cuentagotas desde que el general de 77 años tomó el mando hace dos años y medio ante la enfermedad de su hermano, pero hace un año en su investidura formal anunció una compactación y reacomodo del gobierno para hacerlo “más eficiente”.

“Raul quiere rodearse de las personas en que más confía, hacer un gobierno diferente al de su hermano, modernizándolo, con gente más eficiente. Lage y Pérez provienen del sector civil del régimen y él quiere contar con los militares, a los que conoce mejor”, dijo Daniel Erickson, experto del Diálogo Interamericano.

Ahora suman diez los generales -incluido Raúl- en la cima del poder.

En Cuba, la oposición se mostró escéptica ante los cambios. “Los relevos buscan blindar el gobierno de Raúl con lealtad burocrática y lealtad militar”, opinó el historiador opositor Manuel Cuesta.

Para Mora, se trata de un cambio de prioridades, antes fidelistas, pero no necesariamente de un distanciamiento entre los hermanos, quienes en reiteradas ocasiones han proclamado su unidad.

Algunos sectores atribuyen a Fidel un congelamiento de “cambios estructurales” que anunció Raúl hace año y medio, aún esperados dentro y fuera del país, por lo que las remociones en los ministerios de Economía, Finanzas, y Comercio Exterior e Interior, abrió interrogantes acerca de si ahora se concretarán.

“Pudiera ser el comienzo de esos cambios, aunque nadie lo puede asegurar”, dijo el economista opositor Oscar Espinosa; en tanto que Cuesta no ve a corto plazo reformas, sino una “estrategia de bombero” para resolver los problemas más urgentes del país.

Raúl Castro eliminó el igualitarismo y techo salarial que primó por décadas y entregó tierras ociosas en usufructo a manos privadas. Además, impulsa una política de control, austeridad y eficiencia, con una estructura administrativa diseñada originalmente para las empresas dependientes de las Fuerzas Armadas, las que comandó desde que triunfó la revolución en 1959 hasta que tomó el timón de la isla.

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