Refrendan obispos mexicanos "tolerancia cero" con curas pederastas

Por Andrés Beltramo Alvarez.

Ciudad del Vaticano.- Obispos mexicanos refrendaron aquí su decisión de mantener “tolerancia cero” con los sacerdotes que comentan abusos contra menores como la pederastia, y rechazaron ser “tapadera” de tales casos.

En entrevistas por separado con Notimex los arzobispos de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, y León, José Guadalupe Martín Rábago, se manifestaron de acuerdo en mantener una política de “mano dura” con quienes dañan a los niños.

“Mis sacerdotes me conocen y ellos saben mi manera de actuar; saben que una actitud de ese tipo, lamentable y triste, no la toleraría”, indicó Sánchez Espinosa, recién nombrado prelado poblano.

Explicó que, cuando se comprueba un caso de pederastia en el clero, la Iglesia actúa a través de un juicio canónico y da la libertad a la parte acusadora para que proceda mediante una denuncia penal.

“No es lo más recomendable en estos casos hacer tapaderas. Un caso así debería derivar en que la persona deje el seminario porque haría mucho daño a la Iglesia y a él mismo”, apuntó.

Por otra parte Martín Rábago señaló que en ese campo “sumamente delicado” la propuesta debe ser muy clara: la tolerancia cero, “no como una especie de venganza ni caza de brujas”.

“Debemos tomar en cuenta que cuando los niños o adolescentes quedan marcados por una conducta de este tipo es muy grave el daño en su contra”, ponderó.

Expuso que el sacerdote, por su ministerio, tiene capacidad de acercarse a los menores, y si existiera algún presbítero con tendencias pedófilas tendría todas las condiciones para “una caída”, que sería “sumamente lamentable”.

El prelado consideró urgente evitar estos problemas desde la formación de los futuros ministros de culto católicos y se pronunció en favor de contratar psicólogos como auxiliares en los seminarios.

Según Martín Rábago, los jóvenes aspirantes al sacerdocio son “hijos de su tiempo”, por lo cual traen las características negativas y positivas del mundo moderno.

Ellos sufren de cierta “fragilidad psicológica” que los vuelve incapaces de permanecer en propósitos prolongados y persistentes, consideró. “Fácilmente se desaniman, tienden a grandes proyectos y a ejecuciones, muchas veces, mediocres”, dijo.

También se muestran frágiles en el campo de la afectividad, añadió, a causa del quebranto de sus familias, ya que muchos llegan a los seminarios marcados por experiencias familiares carentes de integración y eso les dificulta entablar relaciones más profundas.

Mencionó además, como parte de los defectos entre los aspirantes a seminaristas, al apego y la búsqueda de seguridad personal en los bienes materiales o la dificultad en percibir al sacerdocio como un servicio para toda la vida.

Por estas razones el ex rector del seminario mexicano de Guadalajara, uno de los más grandes de América Latina, subrayó la necesidad de acudir a la psicología para comprender y conocer mejor la situación de los jóvenes en las casas de formación.

Indicó que “los seminarios más grandes tienen asesores en este campo de los cuales han estado echando mano para tomar decisiones muy útiles”.

“Sería una ilusión decir que los candidatos al sacerdocio no puedan tener algún tipo de tendencia a la perversión, conocida o no por la persona. Se han dado casos y estamos dispuestos a evitar que vuelvan a suceder”, estableció.

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