Salvan óleo colonial fragmentado en 280 pedazos

* La Virgen de la Asunción ha sido recuperada en un 80 por ciento

México, 3 Mar (Notimex).- La Virgen de la Asunción, un óleo
Colonial sobre tela, del siglo XVIII, fragmentado en 280 pedazos,
tras un arduo proceso de restauración, se encuentra recuperado en un
80 por ciento y es posible que en tres meses regrese a su terruño:
Izúcar de Matamoros, Puebla.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) también
dio a conocer que como un milagro, esta imagen se salvó de ser robada
en diciembre de 2006, luego de que los ladrones que la habían cortado
de su bastidor original se “espantaron”, al ver cómo la capa
pictórica se desprendía rápidamente, y la abandonaron en el atrio de
la iglesia dedicada justamente a esa advocación mariana.

Desde entonces, la gente de Izúcar de Matamoros y, en
particular, la del Barrio de La Asunción, tiene la creencia que la
ausencia de su patrona -que ellos conocen como “La Purísima
Concepción”-, ha ocasionado que no se den buenas cosechas en esta
región del suroeste poblano.

Como parte de su compromiso con los bienes históricos de las
comunidades, la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio
Cultural (CNCPC) del INAH, a través de su Taller de Pintura de
Caballete, se dio a la tarea de reintegrar a La Virgen de la Asunción
mediante trabajos de restauración encabezados por la experta Cristina
Noguera.

La especialista explicó que tras ser desprendido de su bastidor,
el óleo fue enrollado y en el momento que los asaltantes se daban a
la fuga por la barda del atrio del templo, la pintura comenzó a
desprenderse de su soporte de lino que estaba muy rígido; en esas
condiciones, personas del barrio la recogieron con esmero.

Luego que los mayordomos de la iglesia denunciaran el hecho, la
restauradora Martha Tapia -también del INAH- realizó un dictamen
sobre el estado de la obra, misma que fue “ingresaba” al taller de
esta Coordinación, aproximadamente un año después del intento de
hurto.

Las dimensiones de La Virgen de la Asunción (luego de restituir
la parte que quedó en el bastidor) son de 1.80 por 2.00 metros y
aunque es de manufactura popular, su calidad pictórica es buena;
inclusive algunos detalles como la corona, el medallón y los bordes
el manto, poseen hoja de oro.

Sigue
Salvan óleo colonial/dos/oro.
.
En la imagen, a la virgen le acompañan -de arriba a abajo, y de
izquierda a derecha-: Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás, San Pedro
y San Pablo, y en su parte inferior hay una representación de la
éltima Cena.

Noguera señaló que La Virgen de la Asunción (que forma parte de
un retablo lateral) posee dos capas pictóricas que fueron realizadas
más o menos en un mismo periodo. Salvo algunos elementos, caso de
unas uvas que fueron sustituidas por rábanos, no hubo cambios en la
iconografía de la pintura.

Cabe citar que aparte de estar dividida en 280 partes, debido a
que fue enrollada, presentaba rayas horizontales cada 20 centímetros
y tenía una línea vertical también producto de un doblez.

Para la intervención del óleo, “lo primero que se hizo fue
reunir todos los pedazos para ver si estaba completo, faltaron pocos
fragmentos que no son muy representativos de la obra. Una vez que
estuvo armada, por medio de vendoletas se unieron todos los pedazos y
se hizo la limpieza de cada uno de ellos por la parte posterior. Ya
como unidad se adhirió a una nueva tela de lino”.

“La incorporación a esta tela se realizó con base en una
preparación de cera y resina. Esto, aparte de unir los pedazos de
lienzo, le devuelve estabilidad a la capa pictórica. Posteriormente
se limpió el barniz que estaba muy oxidado. El hollín y el polvo
habían cubierto elementos como las manos de Dios Padre, las que no se
distinguían por esta suciedad”, detalló noguera.

Tras la limpieza superficial se usó un solvente no agresivo, es
decir, que diluye el barniz sin alterar los pigmentos; y después se
resanó con una pasta para proceder a la reintegración de la capa
pictórica. Conforme las normas internacionales, estas labores se
efectuaron con materiales reversibles.

Debido a que La Virgen de la Asunción es una imagen aún venerada
en su comunidad, como parte de la reintegración cromática -que es el
proceso final donde se trata la solución estética a la obra-, se
intenta recuperar en lo más posible las imágenes que aparecen en
ella.

Sin embargo, “la reintegración se realiza con base en un sistema
de líneas de dos colores (llamada rigatino), los cuales al mezclarse
logran un tono muy similar al original; en lugar de óleo se
utilizaron colores al barniz. Esta técnica permite identificar la
intervención a corta distancia”, abundó la especialista en pintura de
caballete.

En la actualidad, sólo faltan algunas reintegraciones en las
partes inferior y superior, un barnizado para la uniformidad del
brillo en la obra, más otros detalles como la colocación de bandas de
papel para que no se oxiden las grapas. El toque final: la
reinstalación en el retablo lateral de la iglesia de la Virgen de la
Asunción.

Es así como en pocos meses La Asunción regresará a Izúcar de
Matamoros, luego de recuperar su antigua belleza. “Yo creo que la
comunidad no tiene idea clara de cómo quedará su patrona, ellos ya la
daban por perdida. Se llevarán una grata sorpresa”, concluyó Noguera.

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