Astiz preso y cerca de proceso por sueca desaparecida en dictadura argentina

BUENOS AIRES (AFP) – El detenido ex marino Alfredo Astiz, acusado de delitos de lesa humanidad durante la dictadura argentina (1976-83), se negó este jueves a declarar pero está cerca de sumar un nuevo procesamiento, ahora por la desaparición de la joven argentino-sueca Dagmar Hagelin en 1977, dijo una fuente de la querella.

“Astiz tiene derecho a negarse a declarar y por supuesto no declaró. Y ahora el juez tiene 10 días para decidir si lo procesa o no en esta causa. Por supuesto que lo va a procesar porque está todo probado desde 1984”, afirmó Luis Zamora, abogado de la querella, a la salida de los tribunales de Buenos Aires.

El ex capitán de la marina de guerra, alias “el ángel rubio de la muerte”, está encausado por la desaparición de dos monjas francesas y por el crimen de la fundadora de la entidad Madres de Plaza de Mayo, entre otros procesos.

Tras comparecer frente al juez Sergio Torres, el ex marino fue retirado de los tribunales esposado y custodiado por agentes penitenciarios que lo retornaron a la cárcel de Marcos Paz, 40 km al noroeste, donde cumple prisión preventiva, acusado de decenas de crímenes de lesa humanidad.

De su lado, Jorge ‘Tigre’ Acosta, otro marino acusado, dijo en tribunales que “se le hacía muy difícil recordar los hechos que se le estaban imputando”, según una fuente judicial.

En enero pasado, la Corte Suprema ordenó reabrir la causa por el secuestro y desaparición de Hagelin, cerrado en la década del 80 por las leyes de amnistía, anuladas en 2003.

Según la denuncia, Dagmar Hagelin tenía 17 años cuando el 27 de enero de 1977 fue herida de bala por la espalda y secuestrada por un ‘grupo de tareas’ conducido por Astiz, tras ser confundida con una dirigente de Montoneros, agrupación guerrillera peronista de izquierda.

Aún con vida, fue trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro de detención y tortura de la marina, donde 10 días después se perdió su rastro, según testimonios de sobrevivientes.

Astiz, de 57 años, fue condenado en ausencia a cadena perpetua en París en 1990 por el secuestro y muerte de dos monjas francesas y sentenciado en Italia en 2007 por la desaparición de ciudadanos de ese país.

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