Cristaliza “sueños de barro” con Premio Nacional de Ciencias y Artes

* Reconocen trayectoria de la ceramista Angélica Vázquez Vázquez

México, 5 Mar (Notimex).- Comenzó a figurar el barro a una edad
tan temprana que ni siquiera puede precisarla pero eso no le impide a
Angélica Vázquez tener la certeza de que el barro es todo en su vida:
su pasión, su desvelo, pero sobre todo su sueño, ese que cristalizó
al recibir el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008.

Galardonada ayer en la residencia oficial de Los Pinos, Angélica
ha hecho del barro la materia prima para moldear sus pasos,
inspirados en la cosmovisión prehispánica y mestiza, con sus mitos,
leyendas y tradiciones.

“El barro es un trozo de tierra con el que podemos figurar a
nuestro antojo. Con el que damos vida y habla por sí mismo. Para mí
es lo más bello”, sostuvo Angélica, quien compartió el premio en la
categoría de Artes y Tradiciones Populares con el grupo musical
Cardencheros de Sapioriz, de Lerdo, Durango.

Doña Angélica (Santa María Atzompa, Oaxaca, 1958) empezó a
figurar el barro a una edad tan temprana que no se acuerda. Quizás
fue a los cuatro o cinco años, porque a los siete ya se vendían las
piezas que ella hacía.

“Tuve la fortuna de que mis padres me enseñaron a manejar el
barro y a pesar de la pobreza de mi familia, me daban los centavitos
de mis juguetes vendidos. Eso me fascinaba”, recuerda al tiempo en
que reconoce que ni siquiera las privaciones lograban sacarla de su
mundo.

Además de sus padres, Angélica tuvo el cobijo de su abuela
Chucha, quien le develó los secretos de la cultura milenaria a la que
pertenece (zapoteca).

Gracias a su plática y enseñanza -trabajó con ella en el atado
de hortalizas y flores con tiras de palma- supo de la existencia de
nahuales, tonas, víboras de agua, espíritus buenos y malos, de la
Llorona.

“Ella llenó mi mente de muchas de tradiciones y leyendas
antiguas, las cuales me sugirieron muchas de mis figuras de cuando
empecé a figurar barro”, mientras que su padre la incorporó a su
taller cuando apenas tenía 10 años.

Cuatro décadas después, doña Angélica asegura que “esto es lo
que adoro; ésta es la verdadera pasión que alienta mi trabajo. Estas
figuras son para mí muy importantes porque forman parte de nuestra
cultura y porque yo estoy haciendo algo para su rescate”.

Sigue

Cristaliza. dos. rescate”

Uno de sus primeros diseños propios fue una figura de nahual
coyote. “La hice mitad hombre y mitad coyote, intentando representar
la historia de un nahual que se convertía en coyote que me contó mi
abuela. Una historia en la que mamá Chucha se empeñó en mostrarme las
habilidades tanto del hombre como del coyote, que juntas podían
burlar la persecución de una tropa entera”, explicó.

Madre de cuatro hijos también ceramistas (uno de ellos explora
también la pintura y la escultura en madera, hueso y piedra), es
difícil calcular el número de sus piezas con diseño propio.

“Cómo podría saberlo si llevo toda mi vida haciendo piezas
diferentes, con excepción de algunas figuras que se venden mucho y
que las hago en distintos tamaños para venderlas baratas”, dice en
entrevista difundida por el Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes (Conaculta).

Los modelos originales de estas piezas los hace grandes para
definir un tema de reproducción comercial extensa. Entre ellas figura
una Llorona, de la que ha recreado muchas variantes.

La Llorona es un personaje legendario que le gusta mucho, igual
que la diosa Cihualcóatl y la Malinche. Doña Angélica ve en estas
tres entidades una estrecha relación ontológica con la Virgen de
Guadalupe Tonatzin.

“Estos son los temas que me interesan, además todo lo que
concierne a nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestras raíces
ancestrales.

“En mis figuras está encerrado este amor, mi corazón, mi
espíritu y toda mi pasión hacia estas cosas y pese a la pobreza soy
una mujer feliz gracias a que puedo hacer lo que me gusta”, señaló la
artesana premiada.

En su larga carrera de ceramista ha obtenido premios y apoyos de
instituciones culturales como el Instituto de Artesanías de Oaxaca,
el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) y el
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Ha representado a México como artistas plástica en Estados
Unidos, Gran Bretaña, Europa y Canadá. “Esto es lo que me ha dado el
barro. El barro es sucio, maltrata las manos, la vista, el cuerpo. Su
trabajo es muy rústico, pero es hermoso y lo haré hasta el último
instante de mi vida”, concluyó.

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