Dirigirán “Rapsodia Española” de Ravel aspirantes Eduardo Mata 2009

México, 6 Mar (Notimex).- En la eliminatoria para el Cuarto
Premio Internacinal “Eduardo Mata” Dirección de Orquesta 2009, que se
llevará a cabo en la Sala Nezahualcóyotl, del Centro Cultural
Universitario, los aspirantes dirigirán temas como la “Rapsodia
Española”, del francés Maurice Ravel, quien nació 7 de marzo de 1875.

Como en ediciones anteriores, el concurso integra tres etapas a
realizarse del 22 al 27 de septiembre próximo, donde serán
seleccionados 18 participantes para la etapa eliminatoria, seis para
la semifinal y sólo tres para la final.

Será en la segunda etapa del concurso, al lado de la “Sinfonía
no. 103”, de Joseph Haydn, y “Sones de maricahi”, de Blas Galindo,
cuando se interpretará la composición de Ravel, considerado el último
gran maestro clásico de la música europea.

Oriundo de Ciboure, Francia, Ravel se ubica como el sublime
representante de la moderna escuela musical francesa, de cuyo vasto
repertorio destaca de la célebre pieza “Bolero”, quizá como la obra
musical más famosa del mundo en el siglo XX.

Su preparación musical la inició a los seis años, tomando
lecciones de piano con Guys, luego de armonía con Charles René, tras
lo cual preparó la prueba de ingreso al Conservatorio de París con
Emile Decombes y Eugene Anthiome.

Ingresó al Conservatorio en 1899 bajo la tutela de De Bériot y
Emile Pessard; allí conoció a Gabriel Fauré, Gédalge y a Emmanuel
Chabrier, y musicalmente se asoció con el compositor impresionista
francés Claude Debussy.

Su impresionismo, dicen los críticos, se aprecia sobre todo en
las suites para piano “Espejos” (1905), “Gaspar de la noche” (1908) y
en la “Rapsodia española” (1908).

En 1901 se presentó al Gran Premio de Roma, que garantizaría al
ganador su consagración oficial; sin embargo, sólo logró el segundo
premio con una cantata titulada “Myrrha”, escrita en un estilo que
buscaba adaptarse a los gustos conservadores del jurado.

Participó en dicho certamen tres veces más sin conseguir nunca
el preciado galardón. No obstante, y aunque años más tarde el estado
francés intentó reparar esa ausencia de premios, al concederle la
Legión de Honor, una serie de desencuentros acabaron por eliminarlo
de la lista.

Sin embargo, refieren sus biógrafos, Ravel fue premiado en
diversas ocasiones como pianista, instrumento en el cual se concentró
sobre todo en la música de Robert Schumann, Federico Chopin y Felix
Mendelssohn, de quien revisó la obra completa para la casa editora
Durand.

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Dirigirán “Rapsodia. dos. Durand

Fundó un grupo de artistas que aceptaron como denominación el
término “Apaches”, en el que había poetas, pintores y músicos.

El grupo le permitió producir un importante estímulo creativo y
con la colaboración de uno de sus miembros, el poeta Arthur Leclere,
bajo el seudónimo de Tristán Klingsor, y componer el ciclo de
canciones titulado “Sheherazade”.

El músico también participó en la fundación de una Sociedad de
Música Independiente que organizaba conciertos, que revolucionaron la
música francesa e hicieron de París una vanguardia en los primeros
años de este siglo.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-18) hizo grandes
esfuerzos por incorporarse a la milicia, a fin de servir a su país en
el frente de batalla. Sin embargo no fue aceptado por su bajo peso y
solamente pudo trabajar como conductor de un transporte.

En esa época, varios artistas franceses intentaron revivir
glorias nacionales y él contribuyó con una suite para piano, titulada
“La tumba de Couperin”, conformada por seis piezas escritas en forma
de danza barroca, en homenaje a Francois Couperin y el arte francés
del siglo XVIII.

Entre sus obras destacan “Pavana para una infanta difunta”
(1899), “Valses nobles y sentimentales” (1911) y la mencionada “La
tumba de Couperin” (1917), todas ellas para piano que luego fueron
orquestadas.

Sin embargo, su clasicismo se aprecia en la obra para piano
“Juegos de agua” (1902), así como en el “Cuarteto para cuerda”
(1903), “Sonatina para piano” (1905) y obras de cámara posteriores
como “Sonata para violín y violonchelo” (1922).

En tanto que para ópera realizó “La hora española” (1911),
además del famoso “Bolero”, que nació por su pasión de marcarse retos
y superarlos.

“Bolero” se estrenó como un ballet en la Opera de París el 20 de
noviembre de 1928, con Ida Rubinstein, pero muy pronto se desprendió
de su envoltorio coreográfico para mostrarse con toda su crudeza en
las salas de concierto.

En las dos últimas obras de Ravel, el “Concierto para piano en
sol” y el “Concierto para piano en re”, para la mano izquierda
(1931), se observa una sutil influencia jazzística.

El trágico final de Maurice Ravel inició en 1932, cuando se le
diagnosticó un tumor cerebral, que terminaría por costarle la vida el
28 de diciembre de 1937, en París.

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