El ex amante de la mujer más rica de Alemania, a juicio por extorsión

BERLÍN (AFP) – El suizo Helg Sgarbi será juzgado a partir del lunes en Múnich (sur de Alemania) acusado de haber chantajeado a la mujer más rica de Alemania, heredera del grupo BMV, amenazándola con publicar imágenes de sus aventuras sexuales.

Sgarbi puede ser condenado a diez años de prisión por “estafa, intento de estafa y extorsión” a cuatro mujeres adineradas, según el acta de acusación difundida antes de la apertura del juicio en el tribunal correccional de Múnich.

La posible presencia en el juicio de la heredera de BMW, la multimillonaria Susanne Klatten, suscita un gran interés. “Más de 140 periodistas están acreditados”, afirmó la portavoz del tribunal.

Entre donjuán mitómano y chantajista, Sgarbi intentó obtener de Klatten más de 340 millones de euros (430 millones de dólares) y logró que le diese siete, explica el acta.

Fue en un elegante gimnasio de los Alpes donde Sgarbi, un cuarentón apodado “el gigoló” por la prensa alemana, conoció en julio de 2007 a Susanne Klatten, que entonces tenía 46 años. Sus primeros intentos de seducción fueron infructuosos.

Pero el hombre, que se presentaba como “consejero especial del gobierno suizo”, insistió durante meses hasta que la rica heredera sucumbió.

Para sacarle los siete millones de euros, el amante se inventó un accidente de tráfico sufrido en Estados Unidos que habría dejado a una niña en silla de ruedas. Afirmando tener que indemnizar a los padres, pidió con urgencia ayuda financiera a su rica amante, que le entregó el dinero en billetes de 500 euros en una caja de cartón.

Su relación acabó dos meses más tarde, cuando Klatten se negó a abandonar a su marido para instalarse con Sgarbi y a pagarle los 290 millones de euros (368 millones de dólares) que le pedía “para cubrir sus necesidades”.

Tras la ruptura, el hombre intentó extorsionar a la multimillonaria, enviándole fotografías y vídeos de las noches que pasaron juntos en un hotel en Múnich y que Sgarbi filmó a escondidas. A cambio de no enviárselas a su marido y a la prensa, pedía 49 millones de euros (62 millones de dólares).

Pero Klatten no cedió, en su lugar alertó a la policía y el chantajista fue detenido en enero de 2008 en Austria.

Con estos métodos, Sgarbi ya había obtenido, según la acusación, 2,4 millones de euros de sus otras tres víctimas, todas mujeres ricas mayores que él a las que conoció en hoteles de lujo.

Según la prensa alemana, buena parte de su botín iba dirigido a su mentor, Ernano Baretta, un italiano de 63 años que dirige un movimiento sectario y es propietario de numerosos autos de lujo.

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