Film que ganó festival de Berlín se estrena en pueblo peruano donde se rodó

MANCHAY (AFP) – En Manchay faltan muchas cosas. Agua potable por ejemplo. Pero por una noche sus pobladores, que levantaron a pulso este lugar sobre un arenal, estuvieron orgullosos de verse retratados -aunque fuera en su pobreza- en ‘La Teta Asustada’, ganadora del festival de Berlín y que se rodó allí.

En la plaza, con un anfiteatro rústico de arena y rocas donde muchos escogen su piedra para sentarse, unas 3.000 personas, aplauden cuando la protagonista Magaly Solier les agradece en quechua la participación de la comunidad en el rodaje.

También aplauden a la directora, Claudia Llosa, de 33 años, quien cumplió con su promesa de estrenar el film acá -lo que cobra más valor tras ganar en febrero pasado el Oso de Oro en Berlín-, y cuando la película se inicia, allí al aire libre y bajo una leve garúa, las exclamaciones se elevan cuando por primera vez aparece el poblado en la pantalla.

No importa que allí quede desnudado el drama que significa vivir en un pueblo de las afueras de Lima que se alarga sobre un valle desértico que algunos kilómetros más allá terminará en el mar, con vías precarias y donde el agua llega en camiones cisternas, que cobran 20 soles (unos 6 dólares) por cada pozo que llenan, toda una fortuna.

“Doña Claudita nos cumplió al traernos la película”, dice orgullosa doña Rosa, una tendera que cuenta cómo el rodaje, el año pasado, significó una transformación para esta comunidad de 40.000 habitantes.

¿Por qué se escogió este sitio?. “A este sitio llegaron muchos desplazados de la violencia, mucha gente andina, de Ayacucho, gente a la que jodió la guerra, que vino acá a salvar la vida y a empezar de cero. Lo mismo que cuenta la película, pues”, sigue diciendo doña Rosa.

Poco después, Claudia Llosa agradeció a Manchay. “Fue una gente que nos prestó sus hogares, nos prestó sus vidas durante un tiempo y por eso el éxito también es de ellos”.

Pasó un año exacto, ni un día más ni un día menos, entre el final del rodaje en Manchay y el día de su estreno. En la mitad, la vorágine del triunfo en Berlín, al que se suma el premio a mejor actriz de Magaly Solier, una hermosa joven quechua descubierta por Llosa en las calles de un pueblo andino, que antes de entrar al mundo del cine pensaba que en las películas la gente moría de verdad.

Todo un triunfo para el Perú con una contracara, sin embargo, pues la historia de ‘La Teta…’ hurga en la violencia de la era de Sendero Luminoso y la respuesta del Estado (1980 y 2000) que dejó más de 70.000 muertos según la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

En el film, se muestra el miedo que cargan como una enfermedad los hijos de las mujeres que fueron violadas y maltratadas en sus meses de embarazo o amamantamiento durante la violencia política, y que se transmite por la leche materna.

En la película, Fausta (interpretada por Solier) es hija de una de estas mujeres violadas y para protegerse de una agresión sexual lleva una papa metida en la vagina.

Es una película “sobre los rezagos de la guerra y de cómo tenemos que curar heridas. No intenté señalar culpables, ni mostrar rostros, sólo que la herida está ahí”, dice Llosa.

Pero es inevitable la reflexión y que se recuerde que según la CVR el 83% de los culpables de las 534 violaciones reportadas se atribuyeron a los agentes del Estado, lo cual no deja de incomodar al gobierno de Alan García, más dispuesto a pasar la página de ese periodo de la historia reciente del Perú.

De hecho, el triunfo de ‘La Teta Asustada’ en Berlín cayó justo en el momento en que en Lima se polemizaba sobre el rechazo del gobierno peruano a una donación alemana para construir un Museo de la Memoria.

Así que aún sin pretenderlo Claudia Llosa volvió a tocar la fibra de un conflicto aún no resuelto, que desplazó gentes y las llevó a crear sitios como este Manchay informal, que acogió con orgullo una película que refleja sus sueños y frustraciones.

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