Barbie contraataca con una tienda de seis pisos en Shanghai

SHANGHAI, China – Con sus ventas cayendo más que los escotes de sus vestidos de alta costura, Barbie contraataca con una tienda de seis pisos en Shanghai, la primera de este tipo en el mundo, con la que sus fabricantes esperan abrir una nueva era en sus 50 años de historia.

El establecimiento abrió el viernes, arrojando destellos de color rosa sobre el clima gris de las ventas. En su primer día, invitó a las niñas a diseñar muñecas, mimó a madres e hijas con tratamientos faciales y les propuso una cena en un restaurante de un reputado chef, completado con un bar Barbie, abierto hasta las dos de la madrugada.

“Se trata de Barbie. No deberíamos limitarnos a una sola cosa cuando tenemos ante nosotros un mundo de oportunidades. Pasarse por el bar de Barbie, ya suena divertido de entrada”, se felicitó Richard Dickson, responsable de la marca, controlada por el fabricante estadounidense Mattel.

Mattel quiere convertir a su muñeca de curvas perfectas -que esta semana entra en la cincuentena- en un patrón de estilo de vida para las niñas chinas, reuniendo en la tienda más de 45 categorías de productos en su honor.

Pese a registrar una caída de las ventas del 21% en el cuarto trimestre de 2008 en el planeta, Mattel confía en que el establecimiento será crucial para convertir a su rubia de ojos azules en la muñera preferida de China.

Actualmente, el gigante asiático concentra el 2,5% de las ventas mundiales de Barbie, según Dickson. Pero “en cinco o diez años, China se convertirá seguramente en el mercado número uno para la marca”, afirmó. “Aquí tenemos una oportunidad única de crecimiento, que enfocamos como una estrategia a largo plazo”. Y Shanghai, una ciudad enamorada del glamour habitada por mujeres atraídas por los productos de marca, es el punto de partida natural, dijo Dickson.

El establecimiento no podía ser más ‘barbiesco’: escaleras mecánicas de color rosa, otra escalera de caracol adornada con casi 900 Barbies luciendo vestidos únicos y reproducciones exactas a la venta de todas las muñecas de la historia de la marca.

Un departamento de diseño permite a los clientes utilizar ordenadores para idear su muñeca preferida, eligiendo el color de la piel, del pelo y la ropa.

En otra zona, las niñas pueden jugar a ser la mujer perfecta probándose vestidos en tamaño real del vestuario de Barbie.

También tienen la posibilidad de hacerse la manicura o peinarse en un spa y hasta tomarse un helado con los amigos en un bar cuyo decorado representa una avenida de tiendas de moda.

Uno de los puntos más atractivos del establecimiento es el restaurante en el último piso del reputado chef australiano David Laris, del que los directivos de Mattel esperan hacer un punto neurálgico de la noche de Shanghai.

Aunque Mattel planea abrir nuevas tiendas en el mundo, es poco probable que alcancen la espectacularidad de la de Shanghai, según Dickson.

El fabricante estadounidense sigue así el ejemplo de otras marcas, como Appel Computers y Ralph Lauren, que con estas tiendas descomunales pretenden establecer una relación directa con los clientes. “Tenemos que dejar que el producto hable por sí solo. Aquí, uno vive y respira la marca”, dijo Dickson.

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