Mantiene “Nazarín” vigente a Francisco Rabal en la cinematografía

* El actor español nació el 8 de marzo de 1926

México, 7 Mar (Notimex).- Francisco Rabal, quien este domingo
hubiera cumplido 83 años, fue un actor que trabajó de la mano de los
mejores directores de España y de otros países, como Luis Buñuel en
la película “Nazarín”.

El histrión es recordado por este filme que lo catapultó a la
fama a finales de la década de los 50, y por el cual continúa vigente
entre las nuevas generaciones debido a su exhibición en televisión.

Francisco Rabal nació el 8 de marzo de 1926 en Murcia, España, y
su trabajo es reconocido en su país, donde una Casa de la Cultura y
un teatro llevan su nombre.

Rabal, quien trabajó para los directores más destacados del
“nuevo cine” de su país, creció en el seno de una familia modesta,
pues su padre era minero y su madre molinera. A los seis años, él y
sus progenitores se mudaron a Madrid.

Debido a la precaria situación económica en la que vivía, empezó
a trabajar en distintos oficios: desde vendedor ambulante hasta
empleado en una fábrica de chocolates.

En 1936 aceptó un empleo como electricista en los Estudios de
Cine Chamartín, y fue ahí donde comenzó su carrera en el mundo del
espectáculo, pues participó como extra en diversas producciones.

Después, guiado por el poeta Dámaso Alonso, decidió incursionar
en los escenarios teatrales y de manera paulatina consiguió sus
primeros papeles estelares.

El empresario José Tamayo lo contrató para que formara parte de
su compañía escénica, en donde conoció a la afamada actriz Asunción
Balaguer, quien fue capaz de abandonar su carrera para dedicarle la
vida entera a Rabal, con quien tuvo dos hijos: Teresa y Benito.

Francisco debutó en la pantalla grande con “La pródiga” (1946) y
se consolidó con “Hay un camino a la derecha” (1953); le siguieron
“La guerra de Dios” (1953) y “La pícara molinera” (1955).

En esa época participó en “Historias de la radio”, filme que
llamó la atención del director Luis Buñuel, quien lo contrató para
que fuera el estelar en la película “Nazarín”, la cual se rodó en
México y lo consagró internacionalmente.

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Mantiene “Nazarín” vigente. dos. internacionalmente

Gracias al éxito de ésta, Rabal comenzó a trabajar con
renombrados directores extranjeros como Antonioni y Visconti,
mientras que en su país colaboró con Carlos Saura, Miguel Picazo,
Claudio Guerín y Jorge Grau, quienes formaban parte del movimiento
denominado “nuevo cine español”.

El histrión entabló una sólida amistad con Luis Buñuel, la cual
se vio reflejada en las producciones subsecuentes de este último, ya
que estuvieron juntos en “Viridiana” (1961) y “Bella de día” (1966).

También realizó significativas aportaciones al cine de América
Latina, al protagonizar películas como “El último rey de los incas”
(1966), de Georg Marischka; “El Che Guevara” (1967), de Paolo Heusch;
y “Simón Bolívar” (1968), de Alessandro Blasetti.

Posteriormente, trabajó en Argentina, donde integró el reparto
de “La mano en la trampa”, y Brasil, bajo las órdenes de Glauber
Rocha en “Cabezas cortadas”.

En la década de los 80 dio vida a diferentes personajes en
filmes dirigidos por Mario Camus, entre los que destacan “La colmena”
y “Los santos inocentes”. Debido a su interpretación en esta última
fue premiado en el Festival de Cannes como Mejor Actor, junto a
Alfredo Landa.

En 1991 creó la Casa de Cultura “Francisco Rabal de Aguilas”,
que se inauguró el 23 de marzo con la presencia de Rafael Alberti,
Asunción Balaguer y Manuel Coronado, entre otros, y que sirve como
sala de exposiciones y biblioteca.

En 1990 trabajó para Pedro Almodóvar en “Atame”, pero uno de los
papeles con los que, según la crítica especializada, se convirtió en
un legendario del cine español y le mereció el premio Goya en la
categoría de Mejor Protagonista Masculino en 1999, fue el del pintor
Francisco de Goya en tres películas diferentes.

Realizó un par de trabajos cinematográficos como un homenaje a
su amigo Luis Buñuel: “El evangelio de las maravillas (1998), del
mexicano Arturo Ripstein, y “Goya en Burdeos” (2000), de Carlos
Saura.

En ese tiempo incursionó en una serie de televisión llamada
“Juncal”, la cual fue un éxito.

Sus últimas apariciones fílmicas fueron “Divertimento” (2000),
de José García Hernández, y “Las noches de Constantinopla”, del
cubano Orlando Rojas, en la que compartió créditos con su nieto
Liberto.

Francisco Rabal murió el 29 de agosto de 2001, víctima de una
insuficiencia respiratoria que le produjo el enfisema pulmonar que
padecía.

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