Preocupa demora en rescate a industria automotriz en EU

Chicago, 8 Mar (Notimex).- La respuesta del gobierno del
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a las peticiones
financieras de General Motor y Chrysler, que se espera en 22 días,
podría llegar tarde al rescate del sector automotriz que sigue en
picada.

Según especialistas, en febrero pasado, las tres grandes
armadoras de Detroit, incluida Ford Motor, sufrieron la peor de sus
caídas en los últimos 27 años, y pese a la certeza de que habrá
recursos para su saneamiento, General Motors estima la posibilidad de
declararse en bancarrota, lo que tendría gran impacto en la economía
del país.

Para el segundo mes de 2009, General Motors, la empresa
automotriz más grande de Estados Unidos, reportó una caída en sus
ventas del 53.1 por ciento, Chrysler de 44.1 por ciento, y Ford de
49.5 por ciento, respecto al mismo periodo del año anterior.

General Motors y Chrysler presentaron el pasado 17 de febrero
sus planes de viabilidad al gobierno federal a fin de obtener
recursos públicos para su rescate, mientras Ford decidió esperar que
el Congreso fije el monto de ayuda, ya que su situación es menos
severa.

Recurrir al Código de Bancarrota es una salida que GM ha tratado
de evadir por los altos costos que implicaría, pero la presión es
fuerte por las enormes pérdidas, la falta de liquidez y una deuda que
supera los 82 mil millones de dólares, según su informe a las
autoridades bursátiles de la semana pasada.

Con ello perderían su empleo en esta empresa más de 266 mil
personas en el mundo y se dejarían de producir más de nueve millones
de vehículos de ocho marcas y 55 modelos, aseguró el Centro de
Investigación Automotriz de Estados Unidos (CAR por sus siglas en
inglés).

Pero la quiebra de GM significaría además un duro golpe a la
economía estadunidense, debido al tamaño de la empresa, de su
plantilla laboral y de sus compras de insumos, expuso el CAR en un
reciente estudio denominado “El impacto en la economía de una mayor
contracción de las tres armadoras de Detroit”.

Indicó que si alguna de las tres empresas se declara en
bancarrota, impactaría a nivel nacional en materia de empleos,
ingresos e impuestos gubernamentales y repercutiría en la industria
automotriz de Canadá y México.

El estudio, coordinado por David Cole, director del CAR, asegura
que ante la gravedad de la situación en GM y Chrysler, es posible que
en los próximos 12 meses se presente una reducción en 50 por ciento
de las actividades del sector e incluso la suspensión total.

“La bancarrota de cualquiera de las tres podría tener serias
implicaciones para los fondos del sistema médico del país y el de
pensiones”, citó.

Las tres empresas emplean a más de 700 mil trabajadores
directamente y son responsables de recursos destinados a la salud
para dos millones de empleados retirados.

Además, existe una alta posibilidad de que muchas compañías
relacionadas caigan en insolvencia, “se esperaría una ola de
bancarrotas en empresas de autopartes (.) y ya que pocas de esas
empresas sirven para exportar, la utilización manufacturera sería
menor a 50 por ciento, forzándolas a reestructurar o liquidar”.

Si la reducción de la actividad en las tres armadoras fuera de
50 por ciento este año, es decir que quebrara al menos una de las
tres, las operaciones del sector automotriz del país se verían
afectadas en su totalidad, incluida la producción internacional y de
autopartes.

En el primer año de impacto habría una pérdida de empleo cercana
a los 2.5 millones en la economía de Estados Unidos, comprendiendo
239 mil 341 empleos en las tres empresas, 795 mil 371 indirectos de
autopartes y más de 1.4 millones en las distribuidoras.

Los empleos se recuperarían en 2010 pero sólo 1.5 millones de
ellos, y en 2011 habría una recuperación adicional de mil millones de
plazas. El ingreso del personal se reduciría en 125.1 mil millones de
dólares en el primer año y en 275.7 mil millones en tres.

El impacto de esta pérdida de percepciones laborales
repercutiría en el ingreso del gobierno en 49.9 mil millones de
dólares en 2009, 33.7 mil millones en 2010, y 24.5 mil millones en el
2011, para dar un total de impuestos perdidos por 108.1 mil millones
en tres años.

El futuro de General Motors depende de la respuesta que el
gobierno emita el próximo 31 de marzo a su plan de viabilidad en el
que solicita un préstamo de 16 mil 600 millones de dólares que se
sumarían a los más de 13 mil 400 que recibió en diciembre pasado.

Chrysler expuso que requiere de cinco mil millones de dólares
más de ayuda federal, adicionales a los cuatro mil millones otorgados
en diciembre pasado y le apuesta al desarrollo de vehículos híbridos
como forma de superar su crisis.

Entre ambas empresas planean despedir a 50 mil empleados cerrar
plantas y líneas de producción, a fin de asegurar su viabilidad y con
ello garantizar la ayuda financiera federal solicitada, pero esto
solo si se les otorga el monto requerido.

Ford, en tanto, informó esta semana que reestructurará parte de
su deuda con una combinación de efectivo y capital accionario para
reducir sus pasivos que ascienden a 25 mil 800 millones de dólares y
enfrentar su falta de liquidez.

El interés del Gobierno y el Congreso es garantizar que el
financiamiento público a las armadoras se utilice efectivamente en su
recuperación, pero el proceso ha sido tan lento que los recursos
podrían fluir cuando la parálisis alcance a la mayor de las empresas,
ampliando el costo del rescate.

Esta semana, el equipo del presidente Barack Obama, encargado de
supervisar la reestructuración del sector automotriz, estará en
Detroit donde sostendrá reuniones con directivos y representantes
sindicales de General Motors, Ford y Chrysler.

© 2006-2008 Notimex, Agencia de Noticias del Estado Mexicano

You must be logged in to post a comment Login