Objetividad en el oficio de informar

“En el ejercicio del periodismo, no se puede ser objetivo, sólo podemos aspirar a tener algo de decencia y honestidad”, son las palabras del célebre periodista inglés, John Carlin, ex corresponsal de la BBC en El Salvador.

Nuestras noticias, nuestras informaciones, nuestras notas, nuestras columnas y opiniones se conectan, en algún lugar recóndito de nuestro sistema humano, con nuestras sensibilidades, nuestros valores y nuestros principios, y éstos son personales e íntimos y, consecuentemente, subjetivos.

En este oficio, el término objetividad es irremplazable para muchos, pero su incorporación a lo que hacemos o decimos, se nos queda demasiado grande, porque, aunque estemos presentando “siempre” la verdad, cosa no imposible, pero extraordinariamente difícil, estaremos siempre discriminado entre unas verdades sobre otras, y esa discriminación entre verdades es, en última instancia, lo que nos hace caer inevitablemente en el terreno de la subjetividad.

“Yo acepto la subjetividad, pero repudio la tergiversación, el engaño y las verdades a medias” que practican algunos medios, dice John Carlin.

Para John Carlin “la objetividad es un cuento chino, un signo de arrogancia”. “No es posible para los seres humanos, es un atributo divino o propio de un robot” sostiene.

Yo humildemente lo secundo.

Hay que aceptar que los que nos dedicamos a informar, desde nuestras crónicas, columnas, reportajes, telediarios, etc. lo hacemos con cierta subjetividad –hay tantas verdades en la vida que sólo podemos informar si discriminamos entre ellas –es un acto subjetivo inevitable e irremediable del oficio.

Lo que no hay que aceptar es que se pueda informar engañando, tergiversando, falseando, manipulando, o peor aun, aterrorizando a los lectores convirtiendo posibles males futuros en hechos consumados, como si ya hubieran ocurridos, como lo hace tan excelentemente algún medio salvadoreño que todos conocemos.

Así pues no nos exijamos más objetividad, sino, como dice John Carlin, “más independencia, decencia y honestidad”.

*Miembro de Salvadoreños en el Mundo

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