Perú: exhumación de fosa común recuerda violación de DDHH en guerra interna

LIMA (AFP) – Perú rememorará un cruento pasado el lunes con la exhumación de una fosa común donde las fuerzas armadas sepultaron a 50 campesinos durante el conflicto con la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. La operación coincide con el controvertido rechazo oficial a crear un Museo de la Memoria destinado a recordar y no repetir los horrores de esa guerra.

Peritos de la fiscalía tienen a cargo la exhumación, que se realizará en el cementerio general del poblado surandino de Huanta, donde militares sepultaron en 1984 a campesinos desaparecidos sin que sus familiares pudieran reconocerlos.

Las labores comenzarán el 9 de marzo y se prolongarán hasta el 23 de marzo, lapso en el cual se tomarán muestras de ADN de los cuerpos para determinar la identidad y la forma en que murieron.

La fiscalía y los familiares de las víctimas cuentan con apoyo de la Unión Europea y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que colaboran con ayuda financiera a los forenses y logística a los deudos.

La exhumación de Huanta es una de las primeras de este año en el cronograma de la fiscalía, que tiene abiertas investigaciones judiciales para procesar a los culpables de los excesos y encontrar a los desaparecidos.

Según la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que investigó la guerra interna (1980-2000), existen en Perú más de 4.000 fosas clandestinas producto de la violencia política que dejó 70.000 víctimas.

La exhumación coincide con la controversia por el rechazo del gobierno de Alan García a una donación de 2 millones de dólares propuesta por el gobierno alemán de Angela Merkel para un Museo de la Memoria que pidió la CVR.

El escritor Mario Vargas Llosa criticó al gobierno por esa decisión y rebatió las imputaciones de falta de imparcialidad contra la CVR hechas por las autoridades peruanas en un artículo publicado el domingo en el diario El Comercio.

Huanta se halla 550 km al sudeste de Lima, en el departamento de Ayacucho, uno de los más pobres de Perú y epicentro de las acciones guerrilleras y terroristas de Sendero Luminoso, que llegó a masacrar a todos los pobladores de algunos caseríos como represalia por negarse a integrar sus filas.

La fosa de Huanta es parte del caso judicial conocido como ‘fosas de Pucayacu’, y fue documentado por la CVR en su informe final de 2003, donde se responsabiliza a los militares de la matanza.

Abogados de los familiares de las víctimas sospechan que entre los cuerpos se hallaría el del periodista del diario limeño La República, Jaime Ayala, que desapareció en agosto de 1984 tras ingresar a un estadio que servía de cuartel.

Entre los cadáveres también podrían encontrarse un grupo de evangelistas desaparecidos hace 25 años en el marco de la feroz represión militar en Huanta.

En septiembre de 2008 la fiscalía estimó en 500 los cuerpos enterrados clandestinamente en la periferia del cuartel Los Cabitos, que sirvió en Ayacucho de centro de reclusión y ejecuciones extrajudiciales hace dos décadas.

Además, en mayo de 2008 se desenterraron 97 cuerpos en las fosas comunes de Putis (Ayacucho). Esta masacre fue atribuida al ejército peruano en diciembre de 1984 y hasta la fecha el caso sigue abierto por la justicia.

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