Heredar un imperio

Por Mumía Abú-Jamal

De todas las muchas cosas que se pueden heredar, quizás lo peor sea heredar un imperio, porque tal transmisión trae consigo el deber de defender lo que, con el tiempo, invariablemente se convierte en defender lo que no se puede defender.

Porque los imperios son construídos con crímenes, y del mismo modo, son mantenidos con crímenes.

Los imperios nacen en invasiones, son amamantados con ocupaciones y crecen con el cruel castigo de represión, tortura y brutalidad.

Esa es su naturaleza intrínsica, como lo prueban los muchos ejemplos de la historia. Esto fué bién mostrado por Roma, que destrozó el mundo entonces conocido para enriquecer “La Ciudad Eterna.”

Naciones eran invadidas, sus nobles asesinados o esclavizados, títeres instalados, y los recursos naturales extraídos para alimentar la cada vez mas hambrienta panza romana.

Para millones de Negros, la elección de Obama ha precipitado una nueva forma de pensar y hablar de un Estados Unidos que ha sido, hasta ahora, un asunto de considerable ambivalencia.

Quizás por primera vez en la historia del país (ciertamente desde la Reconstrucción), millones de Negros hablan de Estados Unidos como “nosotros,” en vez de “ellos.”

Este bién puede ser un momento decisivo en la historia norteamericana.

Pero, ¿es el imperio norteamericano “nuestro” simplemente porque un Negro es hoy jefe del ejecutivo?

¿Votamos nosotros por tener un imperio, o simplemente to heredamos?

La mayoría de los que votaron por Obama ciertamente no votaron por la Guerra en Irak, uno de los más visibles proyectos imperialistas en la historia moderna de Estados Unidos. Ellos apoyaron un final rápido y decisivo de la guerra — no votaron para que continúe, ni mucho menos para que se expanda.

En verdad, según encuestas nacionales, de todos los norteamericanos, los Negros se opusieron a la guerra con más vehemencia.

Quizás fué la profunda memoria histórica de opresión nacional lo que hizo de muy mal gusto apoyar semejante ocupación contra el pueblo irakí; o quizás fué lo bajo de las mentiras que usó el gobierno para “vender” la invasión.

Pero los imperios, que nacen en violencia y explotación, son algo venenoso que malogra a ambos lados de este duo mortal.

El Imperio Británico luchó por generaciones para conquistar y explotar más de la mitad de Africa, casi todo Asia y dos terceras partes del continente americano. Pero todo éso se desmoronó cuando la nación británica casi se quiebra bajo el peso de los alemanes, y Gran Bretaña estuvo muy débil para sujetar sus colonias. En verdad, como después de la guerra Estados Unidos surgió como la fuerza más poderosa, heredó mucho de lo que Gran Bretaña perdió, así como lo que también perdieron otros poderes europeos.

Estados Unidos heredó la Guerra de Viet-Nam cuando los franceses ya no pudieron sostenerla, y las pagó muy caro con muertos y con derrota.

Los imperios no deben ser simplemente heredados, como las baratijas que deja la vieja abuela.

Esto es especialmente cierto en las democracias, donde supuestamente el pueblo determina la política nacional, porque, ¿qué política nacional es más horrible que una guerra imperial?

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