Los cafés con piernas de Chile, reductos ante la crisis económica

Por Rafael Croda.

Santiago.- Los cafés con piernas de Santiago de Chile –esos pequeños locales en penumbras en los que bellas mujeres en prendas diminutas atienden a hombres solos desde las 10 de la mañana- se han convertido en reductos ante la crisis económica.

Andrés Urzúa, propietario de la cadena de cafés “Alibabá”, dice a Notimex que en vista de la “función social y psicológica” que cumplen estos establecimientos en Chile “nosotros esperamos que no nos vaya tan mal con la crisis”.

“Los hombres necesitan quien los escuche cuando hay una crisis y quién mejor que nuestras chicas para escuchar sus problemas, eso es lo que está pasando ahora”, señala el joven empresario, quien agrega que lo que sí ha sucedido es que las propinas comienzan a reducirse. Deborah, una bella y delgada treintañera que sirve café en “El Paraíso” ataviada con una pequeña tanga y con los pechos al aire sólo cubiertos por merengue recién batido, dice que los hombres llegan a buscar un poco de afecto y comprensión por sus problemas.

“Uno los saluda de besito en la mejilla, les dice ‘hola mi amor, ¿cómo estás?’, los escucha, y una les sirve de psicóloga, y además al vernos así –-indica mostrando su cuerpo de maniquí– se les crea una fantasía. aquí los ayudamos cuando la están pasando mal”.

Sólo en el centro de la capital chilena existen unos 150 cafés con piernas. No se vende alcohol y su origen se remonta al tradicional Café Haití ya que en ese establecimiento implantaron el uso de discretas minifaldas en las meseras a finales de los años 60.

Al terminar la dictadura de Augusto Pinochet, en 1990, los aires de apertura llegaron a todos los ámbitos y a alguien se le ocurrió comenzar a acortar las minifaldas de las meseras de los cafés y de ahí dar el salto al bikini y al topless.

Los cafés con piernas se han convertido también en atractivos turísticos de la capital chilena y suelen ser visitados por grupos de extranjeros, mujeres incluso, que se toman una foto con las chicas a cambio de una módica propina.

Todavía se recuerda que un grupo de gobernadores mexicanos que acompañó en 2001 al entonces presidente Vicente Fox a una visita oficial a Chile ingresó a un café con piernas de la calle Catedral, aunque ellos aseguraron que fue “por error”.

Debido a la crisis económica, el turismo extranjero sufrirá una caída en Chile y eso sin duda golpeará al rubro, aunque la gran mayoría de los ingresos vienen de la clientela nacional, desde ejecutivos con saco y corbata hasta empleados de la construcción.

Las bellas damas que laboran en esos sitios viven de las propinas pues por lo general su sueldo base es el mínimo, que en Chile equivale a 300 dólares, pero con la generosidad de los clientes los ingresos llegan a entre mil y dos mil 500 dólares al mes.

Los cafés con piernas se han convertido en una opción laboral para miles de chicas lindas que son madres solteras, que carecen de educación superior o que provienen de ambientes humildes y que no tienen empacho en quitarse un poco de ropa para salir adelante.

“Al principio cuesta mucho trabajo salir así, en bikini, es raro, hay mucho pudor, pero poco a poco una se acostumbra y la verdad no hay nada de malo mientras todo quede en enseñar”, dice Joselyn, del café “Alibabá”.

Quizá la misma crisis orille a miles de jovencitas como Joselyn a deshacerse de pudores y a ingresar a este rubro donde los límites los ponen ellas y donde es fácil ganar dinero por obra y gracia de la facha que Dios les dio.

Los ingresos son tan atractivos que muchas extranjeras –-cubanas, dominicanas, colombianas, argentinas—- laboran en los cafés con piernas sirviendo humeantes “cortados” (de unos dos dólares) a los burócratas, oficinistas y ejecutivos que los frecuentan.

Unos y otros les cuentan a las diligentes meseras en paños menores las vicisitudes de los tiempos de crisis. Ellas, mejor que los analistas bursátiles de la Calle Nueva York del centro de Santiago de Chile, tienen el pulso de la situaci

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