Más sobre los "jueces" de Pensilvania

Por Mumía Abú-Jamal

Recientemente escribí un artículo sobre el escándalo en el condado de Luzerne, en Pensilvania, donde dos jueces se declararon culpables por su parte en un esquema de soborno que les dejó una mordida de más de dos millones y medio de dólares.

Los beneficiarios de la jugada fueron los inversionistas, los constructores, los dueños de las cárceles, y, oh!, naturalmente… ellos.

Los perdedores fueron cientos de menores del condado de Luzerne, niños y niñas que eran tratados como ganado, arreados por las así-llamadas “cortes” —sin consejo legal —, donde esos hoy famosos “jueces” los arrancaban de sus padres, de sus hermanos y hermanas, y de sus compañeros de escuela por actos tan benignos como pasar notas, o por enviar emails subidos de tono ¡y los mandaban a cárceles privadas, para sacarles dinero!

Mientras los jueces se declararon culpables de cargos relativamente bajos, algunos otros oficiales de la corte, del escribano del condado al suplente del administrador de la corte, siguieron su ejemplo e hicieron arreglos antes de declararse culpables.

¡Lo que es increíblemente extraordinario es con qué facilidad y sin esfuerzos estos jueces hicieron lo suyo, en abierta violación del Acta Juvenil del Estado*, con virtual impunidad, por casi una década!

Uno tiene que preguntarse, ¿donde estuvieron los abogados que debían salvaguardar los intereses de esos menores? ¿O es que se intimidaron tanto, fueron tan impresionados, tan asustados por tan larga serie de abusos que lo repugnante de la corrupción y el aura de terror que emanaba los hizo callar?

La ley de Pensilvania supuestamente provée protección a los menores, incluyendo el derecho a asistencia legal (aún si no pueden pagar), y la presunción legal que todo menor debe permanecer con su familia.

Como regla general, una menor no debe ser detenida a menos que ella sea una amenaza a otros, a la propiedad, o a sí misma. Hay excepciones a esta regla, y estas son si la menor es acusada de haber cometido un crimen mayor, como robo, violación o asesinato.

Aparentemente había otra excepción –si el Juez Presidente Mark Ciavarella o el Juez por retirarse Michael Conahan querían ganarse unos dólares fáciles.

Esos jueces obedecían a una ley más alta ¡la ley de llenarse de dinero!

Lo que el escándalo del condado de Luzerne nos ha mostrado es que lo que pasa en muchas cortes es un negocio y también un misterio.

Para millones de norteamericanos, la ley es un rompecabezas escrito en latín; rompecabezas que nadie puede descifrar.

También ha mostrado que a veces el criminal está vistiendo una toga negra, sentado de juez.

* Ver varios estatutos de Pensilvania, como Tit. 42 Pa. C. S. 6301 y siguientes (Re: Propósitos del “Acta Juvenil”: Preservar, cuanto sea posible, la unidad de la familia o proveer otra alternativa de familia permanente cuando la unidad de la familia no se puede mantener.); Tit. 42 Pa. C. S 6337: (Re: “Derecho a Asistencia Legal”: (….{A} el acusado tiene derecho representación legal por un abogado en todos los momentos de cualquier procedimiento bajo este capítulo y si no tiene recursos financieros o por otras razones no puede pagar a un abogado, tiene derecho a que la corte le nombre uno.

Si el acusado aparece sin consejo legal la corte se asegurará que el acusado sepa de sus derechos en el asunto y a que la corte le provea un abogado si así quiere.

Se proveerá un agogado a un menor de edad a menos que su padre, guardián o custodio esté presente en la corte y afirmativamente decline tener un abogado…)

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