Celebran judíos en todo el mundo el festival de Purim

Por Rubén Medina.

Jerusalén.- Los judíos de todo el mundo, disfrazados de pies a cabezas y en un ambiente festivo, conmemoraron el festival de Purim, con el que celebran su salvación hace dos mil 500 años de un gobernante persa que quiso aniquilarlos. La festividad de Purim, que literalmente significa “suerte”, la que les destinó el gobernante persa, es quizá la más bonita del calendario hebreo y está dedicada casi exclusivamente a los niños.

Para ellos es como un carnaval, desde hace tres días no se quitan el disfraz, en los colegios hay fiestas de disfraces y este día pasean por la calles de escenario en escenario. La fiesta se celebra este martes en todo el mundo, menos en Jerusalén y otras ciudades amuralladas donde es tradición celebrarla un día después.

Pero igualmente las fiestas comenzaron el viernes pasado en los colegios y hasta el jueves los niños están de vacaciones. Los israelíes gastan millones de dólares en disfraces para esta festividad, aunque este año la crisis mundial ha tenido un fuerte impacto y las ventas se redujeron de forma considerable.

“Hemos vendido muchos menos disfraces, hasta 25 por ciento menos, y tenemos descensos menores en otros artículos típicos como cohetes y pistones”, señaló Mijael, propietario de una tienda de artículos típicos y juguetes en Tel Aviv. Según el comerciante, los padres han exigido a sus hijos que “se pongan disfraces de años pasados o los intercambien con amigos o familiares”. “Es un estado generalizado de crisis y la gente se piensa dos veces dónde gasta el dinero”, subrayó.

También las alcaldías han reducido el gasto en fiestas y desfiles, como en las coloridas y costosas cabalgatas de Purim, llamadas “Adloyadas”, un juego de palabras que significa “hasta no saber”, según el precepto de embriagarse “hasta no conocer” a quien se tiene enfrente. Las cabalgatas son una tradición relativamente joven de la cultura judía, y sin duda un ejemplo de la importación de costumbres extranjeras a una sociedad formada en su mayoría por emigrantes.

Para la población secular de Israel, el Purim va tomando tintes cada vez más de carnaval, mientras para la conservadora sigue siendo el día de un milagro: cuando Dios salvó a los judíos de manos de Amán, el gobernante persa que quiso matarlos en el reinado de Asuero hace 25 siglos. Este relato está recogido en el Libro de Ester, canónico para judíos y católicos, y forma parte por tanto del Antiguo Testamento.

Relata cómo Amán, mano derecha de Asuero, conspiró para matar a los judíos que vivieron en la antigua Persia durante el primer exilio, y cómo Dios, por mano de una joven y bella reina llamada Esther y su tío Mardejai, ambos judíos, frustraron los planes. La narración concluye en la muerte del malicioso gobernante y sus 10 hijos por engañar al rey con conspiraciones inexistentes, y en la moraleja de que el destino de la persona no es definitivo y puede ser alterado por decisión propia y divina.

Pero como muchas de las historias que aparecen en la Biblia, la veracidad de este relato es puesto en tela de juicio por los historiadores, que no encuentran referencias históricas fidedignas ni a los personajes ni a los hechos en sí. “Esther y Mordejai son nombres hebraizados de los dioses babilónicos Ishtar y Marduk, por lo que puede que el Libro de Esther no sea más que otra leyenda adaptada de una lucha de dioses”, dijo Tamar Ilam Gindin, profesora de filología en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Para ella, como para otros muchos expertos, las dudas sobre la autenticidad del relato no son nuevas y se remontan a hace más de 20 siglos, cuando los encargados de compilar la Biblia dudaron durante años y años sobre si tenían que agregar ese libro. “No hay constancia histórica de muchos de los personajes, ni de hechos como una matanza en todo el país, que son cosas algún cronista habría mencionado”, destacó la experta.

Expertos en temas bíblicos suelen identificar a Asuero con el rey Jerjes I, que gobernó Persia entre 486

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