Diplomático de EEUU deja Bolivia tras ser expulsado por el gobierno de Evo

LA PAZ (AFP) – El segundo secretario de la embajada de EEUU, Francisco Martínez, abandonó este jueves Bolivia dentro del plazo de 72 horas que le dio el gobierno de Evo Morales tras expulsarlo el lunes bajo acusaciones de conspiración, mientras un funcionario diplomático dijo que Washington revisa sus relaciones con La Paz.

“El (Martínez) ha salido en el vuelo de American (Airlines) hoy a las 5 de la mañana (09H00 GMT) y está fuera del país”, declaró a medios locales el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en La Paz, Kris Urs, quien dijo que la decisión de expulsarlo fue “arbitraria e injustificada”.

Morales acusó el lunes a Martínez de haber participado en una conspiración el año pasado contra su gobierno. La Cancillería le fijó de inmediato un plazo de 72 horas para abandonar el país.

Tras comunicar la salida del diplomático, Urs señaló que “las acusaciones que ha hecho el presidente Morales (contra Martínez) son completamente injustificadas y arbitrarias, no son verdades”.

Urs, actualmente el funcionario de más alto rango de EEUU en La Paz tras la expulsión del embajador en septiembre pasado acusado también de conspiración, afirmó que las decisiones que está asumiendo Bolivia, con fuertes discursos antiestadounidenses, “no ayudan a mejorar las relaciones” bilaterales.

Además, dijo que EEUU “está revisando” su relación con Bolivia, aunque evitó comentar qué implicaba ese proceso de evaluación.

Luego de la denuncia de Morales, el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, aseguró que Martínez se habría reunido con gobernadores rebeldes y contactado a ex policías de una oficina de inteligencia policial que fue desarticulada por el poder Ejecutivo en enero de 2008.

Según la versión del ministro boliviano, quien no mostró pruebas, el diplomático expulsado es un agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y desde esa función apoyó una presunta infiltración en la estatal petrolera YPFB, donde se denunció la existencia de corrupción.

El presidente de YPFB, Santos Ramírez, el más estrecho colaborador político de Morales, fue destituido del cargo y luego encarcelado a fines de enero pasado, sindicado de ser el receptor de unos 450.000 dólares de una firma privada argentina-boliviana que se adjudicó la construcción de una planta de gas por 86 millones de dólares.

El nuevo incidente diplomático entre La Paz y Washington se suma a una cadena de choques que comenzaron en junio pasado, cuando campesinos cocaleros del Chapare, la cuna política del presidente Morales, expulsaron de la zona al programa de cooperación norteamericano USAID, una acción que el gobierno de La Paz no condenó.

Ese mismo mes miles de vecinos pro-gobierno asediaron la embajada estadounidense en La Paz e intentaron tomársela, aunque no lo lograron gracias a a la intervención de la Policía local.

En septiembre de 2008 fue expulsado el embajador Philip Goldberg, y dos meses después la agencia antidrogas DEA, bajo el mismo cargo planteado por Morales: un supuesto complot contra su gobierno, junto a grupos civiles de derecha, aunque también sin pruebas.

El Departamento de Estado emitió hace dos semanas sendos informes mundiales que cuestionan la situación de los derechos humanos en Bolivia y critican los esfuerzos bolivianos en la lucha contra el narcotráfico, la erradicación de cultivos ilegales de coca y el control en el lavado de dinero, visiones rechazadas por La Paz.

El gobierno de Bolivia, fiel aliado de Venezuela y Cuba, dos enconados rivales de Washington, indicó que espera mejorar las relaciones con EEUU, sumidas en una grave crisis, y exige que se respeten sus políticas económicas.

You must be logged in to post a comment Login